El sistema de clasificación de la Fórmula E es uno de los más originales del automovilismo internacional. Mientras que en la Fórmula 1 todos los pilotos ruedan simultáneamente durante tres sesiones de tiempo libre, la Fórmula E divide la clasificación en dos fases claramente diferenciadas: la fase de grupos y los duelos eliminatorios. Este formato evita la saturación de coches en circuitos urbanos estrechos y añade un elemento de espectáculo al convertir la pole en una batalla directa entre los mejores pilotos.
En la primera fase, los pilotos salen al circuito en grupos reducidos y disponen de un tiempo limitado —habitualmente seis minutos— para marcar su mejor vuelta. Los cuatro pilotos más rápidos de cada grupo avanzan a los duelos. El orden en que se forman los grupos no es aleatorio: los pilotos con menor puntuación en el campeonato salen primero, dando así una ventaja potencial a los que van peor clasificados en cuanto a condiciones de pista. Los líderes del campeonato salen en el último grupo, cuando la pista puede estar en mejores condiciones pero también cuando los rivales ya conocen los tiempos a batir.
Los duelos son el gran espectáculo de la clasificación. Dos pilotos se enfrentan cara a cara en una vuelta lanzada: el primero sale y marca su tiempo, luego sale el segundo. El más rápido avanza a semifinales. Este formato cara a cara genera tensión extra porque los pilotos conocen exactamente el tiempo que deben superar. Las semifinales y la final se suceden en pocos minutos, convirtiendo la sesión de clasificación en un evento de gran entretenimiento en sí mismo. El piloto que gana la final se lleva la pole position y el punto asociado en el campeonato.