La Fórmula E dispone de los mismos mecanismos de neutralización de carrera que otras categorías del automovilismo de primer nivel: el safety car y el Full Course Yellow. Sin embargo, en los circuitos urbanos y temporales donde se disputan los E-Prix, estos procedimientos tienen particularidades propias derivadas de las características de los trazados: calles estrechas, barreras cercanas a la pista y superficies a veces irregulares hacen que los incidentes se gestionen con especial cuidado.
El safety car sale cuando la situación en pista requiere una neutralización completa de la carrera. En cuanto aparece en pista, todos los coches deben reducir la velocidad y agruparse en fila detrás de él, manteniendo sus posiciones relativas pero sin poder adelantar. La reactivación de la carrera se produce cuando el director de carrera considera que la pista está despejada: el safety car entra en boxes y, a partir de la línea de meta, los pilotos pueden atacar de nuevo. En la Fórmula E, el safety car es especialmente relevante porque las calles estrechas complican enormemente la evacuación de accidentes y los trabajos de recuperación de coches varados.
El Full Course Yellow (FCY) es un procedimiento más ligero diseñado para incidentes menores. Durante un FCY, los pilotos no necesitan agruparse detrás de ningún vehículo, sino simplemente respetar un límite de velocidad máxima en todo el circuito mientras se resuelve la situación. Esto permite neutralizar la carrera de forma rápida sin perder el orden relativo de los coches ni afectar excesivamente al ritmo del evento. Desde el punto de vista estratégico energético, tanto el safety car como el FCY son momentos donde el consumo de energía se reduce drásticamente, lo que puede redistribuir las posiciones relativas en el apartado de gestión de batería y abrir opciones estratégicas para los pilotos que llegaban más apurados de reserva.