El bogey es el resultado que se obtiene cuando un jugador completa un hoyo con un golpe más que el par establecido para ese hoyo. Es el resultado más habitual entre los jugadores de nivel medio en el golf amateur y representa la línea entre una ronda decente y una ronda por encima del campo. Históricamente, el término «bogey» se usaba en el golf británico del siglo XIX para designar al marcador ideal de un buen jugador, antes de que el concepto de par se generalizara.
En el golf amateur, el bogey no tiene connotaciones negativas severas. Muchos jugadores con handicap moderado aspiran a completar rondas de un bogey por hoyo, lo que se conoce como «bogeygolf». Para los profesionales de élite, sin embargo, el bogey es un resultado negativo que hay que evitar y compensar con birdies. Los mejores jugadores del mundo terminan sus rondas con varios golpes bajo par, lo que implica una relación birdie-bogey muy favorable.
En la tarjeta de anotación, el bogey se marca con un cuadrado alrededor de la cifra correspondiente, a diferencia del birdie (círculo) y el par (sin símbolo). El doble bogey se anota con dos cuadrados y representa un hoyo especialmente difícil o un error grave. Más allá del doble bogey, los jugadores hablan simplemente del número de golpes totales en el hoyo para evitar confusiones.