El drive es el golpe inaugural de cada hoyo y el que más distancia recorre en el juego del golf. Se ejecuta desde el tee de salida, donde el jugador puede elevar la bola sobre un pequeño soporte de madera o plástico llamado tee para facilitar el impacto. En la mayoría de los hoyos par 4 y par 5, el drive se realiza con el driver, el palo de mayor longitud y menor loft de la bolsa, diseñado específicamente para maximizar la distancia.
La potencia y la precisión son los dos pilares del buen drive. Un drive largo coloca la bola más cerca del green y facilita el siguiente golpe, pero si la bola acaba en el rough, un búnker o fuera de los límites, el beneficio de la distancia queda anulado. Por eso los mejores jugadores del mundo no siempre golpean al máximo de su potencia: a veces optan por un drive más controlado con un fairway wood o un hierro largo para asegurar la posición. Esta gestión estratégica del tee se llama «club management».
La velocidad de la cabeza del driver en el momento del impacto es el principal factor que determina la distancia. Los jugadores más potentes del circuito PGA, como Bryson DeChambeau o Rory McIlroy, superan los 190 km/h de velocidad de cabeza y proyectan la bola más de 320 metros. Para los aficionados, mejorar la mecánica del swing y la rotación del cuerpo es la clave para incrementar la distancia del drive sin perder precisión.