El fairway es la parte central y más cuidada del hoyo, caracterizada por su hierba corta y uniforme que facilita el golpe limpio. Conecta el tee de salida con el green y representa el camino ideal que debe seguir la bola. Mantener la bola en el fairway tras el drive es uno de los objetivos principales de cualquier jugador, ya que garantiza una posición favorable para el siguiente golpe y reduce el riesgo de complicaciones.
La hierba del fairway se corta a una altura de entre 10 y 15 milímetros, lo que permite que la bola repose con una postura predecible y facilita el contacto limpio con el palo. Los equipos de mantenimiento de los campos cuidan el fairway con gran esmero, controlando el riego, la fertilización y el corte regular. En los grandes torneos, el estado del fairway es uno de los factores que determinan la jugabilidad del campo y la dificultad del recorrido.
A ambos lados del fairway se extiende el rough, la zona de hierba más alta y densa donde los golpes se vuelven más impredecibles y difíciles de ejecutar. Más allá del rough pueden encontrarse obstáculos de agua, bunkers u otras zonas fuera de límites. El ancho del fairway varía según el diseño del campo: algunos diseños modernos incorporan fairways estrechos y ondulados que penalizan severamente los drives desviados, mientras que campos más amables ofrecen zonas de aterrizaje amplias y generosas.