El green es la parte más delicada y trabajada de un campo de golf. Se trata de una superficie de césped extremadamente fino, cortado entre 2 y 4 milímetros, donde se encuentra el hoyo con la bandera que cada jugador debe alcanzar en el menor número de golpes posible. Es el destino final de cada hoyo y donde se libran los momentos más tensos de la competición, ya que un buen o mal putt puede decidir torneos enteros.
La superficie del green se trabaja minuciosamente para crear una textura suave y predecible, aunque también con inclinaciones y pendientes estratégicamente diseñadas para complicar los putts. Los jugadores experimentados «leen» el green antes de cada putt, analizando las pendientes, el grano del césped y las irregularidades para calcular la trayectoria que tomará la bola. Esta lectura del green es una habilidad que requiere años de práctica y es, junto al drive, uno de los aspectos más determinantes del juego.
El mantenimiento del green es la tarea más exigente para el personal de un campo de golf. Se corta a diario, se riega con precisión y se airea periódicamente para mantener la salud del césped. Los jugadores tienen la responsabilidad de reparar las marcas de aterrizaje (pitchmarks) que deja la bola al caer sobre el green, usando una herramienta específica llamada reparapitchmarks. También deben evitar dejar marcas con los tacos y retirar la bandera antes de putear para no obtener ventaja indebida.