El hole in one, también conocido como ace, es el logro más espectacular y recordado que puede vivir un golfista a lo largo de su vida deportiva. Consiste en embocar la bola directamente en el hoyo con el único golpe de salida desde el tee, sin necesitar ningún golpe adicional. Dado que implica llegar al green de un solo golpe, solo es posible en hoyos par 3, aunque estadísticamente también se han dado en hoyos par 4 con viento favorable en distancias cortas.
La probabilidad de conseguir un hole in one es notablemente baja. Para un jugador amateur medio se estima en torno a 1 entre 12.000, mientras que para los profesionales ronda 1 entre 3.000. Sin embargo, muchos golfistas con años de práctica consiguen al menos uno a lo largo de su vida deportiva. Se calcula que en todo el mundo se producen cientos de miles de holes in one cada año, aunque la gran mayoría en campos locales y sin mayor repercusión mediática.
En el ámbito profesional, un hole in one durante un torneo importante genera expectación inmediata y queda grabado en la memoria del deporte. Golfistas como Tiger Woods, Jack Nicklaus o Sergio García han protagonizado varios aces en competición. Más allá del aspecto deportivo, el hole in one tiene una dimensión social: en muchos clubs existe la tradición de que quien lo consigue invita a todos los presentes en el bar del club, una costumbre firmemente arraigada en la cultura golfística española y europea.