El hoyo en golf es un concepto con doble significado. Por un lado, es la abertura circular practicada en el green, de 108 milímetros de diámetro y al menos 101 milímetros de profundidad, en la que los jugadores deben introducir la bola para completar cada etapa del juego. Por otro lado, «hoyo» es también el nombre con el que se designa cada una de las unidades completas de juego que componen el recorrido: desde el tee de salida, pasando por el fairway, hasta el green y la bandera.
Un campo de golf estándar tiene 18 hoyos, convención que data del siglo XIX en Escocia y que se ha convertido en la norma universal del juego. También existen campos de 9 hoyos, especialmente en entornos urbanos o recreativos, que se juegan dos veces para completar los 18. Cada hoyo tiene su propio par asignado, su propia longitud y sus obstáculos particulares: búnkeres, agua, rough, árboles, etc. Esta individualidad es lo que hace del golf un deporte tan variado y estratégico.
La posición del hoyo dentro del green cambia periódicamente. En las competiciones de alto nivel, el director del campo («course manager») o el director de torneo decide cada día la ubicación del hoyo para controlar la dificultad y distribuir el desgaste del césped. Una posición del hoyo muy cercana al borde o tras una pendiente pronunciada se denomina «pin tucked» y añade dificultad considerable a la aproximación y al putt. En los torneos profesionales, el conocimiento preciso de las posiciones de bandera es un dato estratégico que caddie y jugador trabajan durante los días previos a la competición.