El par es el concepto central sobre el que se articula la puntuación en el golf. Define el número de golpes que un jugador competente debería necesitar para completar cada hoyo y, por extensión, la vuelta completa. El par de cada hoyo se determina principalmente por su longitud y se divide en tres categorías: par 3 para hoyos cortos, par 4 para hoyos de distancia media y par 5 para los hoyos más largos. Algunos campos de alta exigencia cuentan incluso con hoyos par 6.
Cada hoyo incluye en su cálculo de par dos putts en el green. Es decir, se asume que el jugador llegará al green y necesitará dos putts para embocar. Esto significa que en un hoyo par 4, el jugador ideal alcanzaría el green en 2 golpes y remataria con 2 putts. Esta convención establece la lógica sobre la que se construyen todos los demás resultados: birdie (-1), eagle (-2), bogey (+1), etc.
El par de un campo de 18 hoyos es la suma de los pares individuales. La cifra más común es par 72, aunque existen campos de par 70 o 71. En competición, los jugadores comparan su resultado con este total de referencia y los clasifican como bajo par, en par o sobre par. Cuando los profesionales dicen que terminaron «siete bajo», indican que su tarjeta es 7 golpes mejor que el par total del campo.