El putt es el golpe más ejecutado en una ronda de golf y, estadísticamente, el que más influye en el resultado final. Se realiza exclusivamente sobre el green con un palo específico llamado putter, cuya cara plana y sin loft hace rodar la bola suavemente sobre el césped fino del green. La mecánica del putt es diferente a la de cualquier otro golpe en golf: no se busca golpear la bola hacia arriba ni hacia adelante con potencia, sino empujarla con control preciso para que recorra la distancia exacta hasta el hoyo.
La lectura del green antes de cada putt es fundamental. Los jugadores analizan las pendientes y el grano del césped para anticipar cómo curvará y rodará la bola. En putts largos, la bola puede recorrer metros de curva provocada por las inclinaciones del green. Esta lectura es una habilidad muy valorada y diferenciadora entre jugadores de alto nivel. Los mejores puttistas del circuito profesional, como Brad Faxon, Tiger Woods en su mejor época o Luke Donald, son reconocidos tanto por su capacidad de lectura como por su ejecución técnica.
El número de putts por ronda es una estadística clave en el golf profesional. Un jugador que realiza 28 putts en 18 hoyos tiene una gran ventaja sobre uno que necesita 34. Cada putt de menos por ronda equivale a un golpe ganado, y en torneos donde los resultados se deciden por un solo golpe, la calidad del putting puede ser determinante. La práctica en el putting green de entrenamiento es una parte esencial del trabajo diario de cualquier golfista serio.