Las interferencias en golf son situaciones en las que algo ajeno al estado natural del campo afecta la posición de la bola, la postura del jugador o su capacidad de golpear con normalidad. El reglamento moderno de golf (R&A y USGA, actualizado en 2019) regula estas situaciones con detalle para garantizar que los jugadores no sean penalizados por circunstancias que escapan a su control.
Existen dos grandes categorías de interferencias. Las obstrucciones son objetos artificiales instalados en el campo que no son parte fija del mismo. Un rastrillo olvidado en el bunker, un carrito de golf, una señal de distancia o las vallas temporales de los eventos son obstrucciones. Si son movibles, el jugador puede quitarlas; si son inamovibles, puede tomar alivio sin penalización.
Las condiciones anómalas del terreno son situaciones del terreno mismo que no deberían estar allí en condiciones normales: charcos temporales de agua caída (casual water), terrenos en reparación marcados por la organización, madrigueras de animales y agujeros hechos por topos o similares. En todos estos casos, si la bola cae en ellos o si interfieren en la postura o el swing, el jugador puede tomar alivio sin penalización.
El procedimiento de alivio
El procedimiento de alivio es preciso. El jugador debe determinar el “punto de alivio más cercano”: el punto en el que la interferencia deja de existir, que no sea más cercano al hoyo y que esté en la misma zona general del campo (fairway, rough, green). Desde ese punto, tiene una zona de alivio de dos palos de largo donde puede soltar la bola.
Las interferencias en las que no hay alivio
No todas las interferencias dan derecho a alivio sin penalización. Si la bola cae detrás de un árbol (obstáculo natural) o en una zona de rough muy profundo, el jugador debe jugar la bola tal como está o declarar la bola injugable con penalización. Las interferencias naturales del campo no dan derecho a alivio gratuito.