El golf es uno de los deportes más antiguos del mundo, originado en Escocia hacia el siglo XV. A diferencia de la mayoría de deportes, en golf gana quien menos golpes necesita, no quien más marca. Esa inversión de la lógica habitual lo hace único.
El campo
Un campo de golf estándar tiene 18 hoyos. Cada hoyo es un recorrido independiente que va desde el tee de salida hasta el green, donde se encuentra el hoyo propiamente dicho —un agujero en el suelo de 108 mm de diámetro marcado con una bandera—.
Entre el tee y el green, el campo incluye diferentes zonas: la calle (fairway), el rough, bunkers de arena y, en algunos hoyos, obstáculos de agua. Cada una tiene sus propias reglas de juego.
El par de cada hoyo
Cada hoyo tiene asignado un par: el número de golpes que se espera de un jugador de nivel scratch (handicap 0) para completarlo. Los hoyos se clasifican en:
- Par 3: hoyos cortos, el jugador debe llegar al green en un golpe.
- Par 4: hoyos medios, dos golpes para llegar al green y dos putts.
- Par 5: hoyos largos, tres golpes para alcanzar el green.
La suma de los pares de los 18 hoyos da el par del campo, que suele ser 70, 71 o 72.
El objetivo y cómo se gana
El objetivo es meter la bola en cada hoyo con el menor número de golpes. El juego termina cuando se completan todos los hoyos acordados (normalmente 18, a veces 72 en competición profesional a lo largo de 4 días).
En stroke play (el formato más común), se cuentan todos los golpes dados durante la ronda. Gana quien tiene el marcador más bajo al final. En match play, el resultado se mide hoyo a hoyo: gana quien más hoyos ha ganado al terminar el recorrido.
Las zonas del campo
- Tee: zona de salida de cada hoyo. El primer golpe siempre se da desde aquí.
- Fairway: la franja central de hierba corta y bien cuidada.
- Rough: hierba alta a los lados del fairway, más difícil de jugar.
- Bunker: trampa de arena que penaliza las bolas desviadas.
- Green: zona de hierba muy corta donde se encuentra el hoyo. Aquí se usa el putter.