Tres oros olímpicos consecutivos. Un bronce en los cuartos Juegos de su carrera, ya con 33 años, delante de su público en Atenas. Pyrros Dimas construyó una de las carreras más extraordinarias que ha visto la halterofilia y lo hizo bajo la bandera de Grecia, el país que eligió como suyo.
Los inicios en Albania y el salto a Grecia
Pyrros Dimas nació el 13 de octubre de 1971 en Himara, Albania, una ciudad costera del sur del país con una fuerte presencia de comunidad griega. Fue esa identidad griega la que marcó su destino deportivo. El sistema albanés de halterofilia detectó su talento desde muy joven y lo fue formando en las estructuras estatales del deporte albanés, pero Dimas siempre tuvo claro que su identidad estaba en otro lugar.
En 1991, con 19 años, emigró a Grecia. El país lo acogió, le concedió la ciudadanía y le permitió competir bajo bandera griega. Un año después, en los Juegos Olímpicos de Barcelona, este chico de 20 años que apenas llevaba un año como atleta griego ganó la medalla de oro en la categoría de 82,5 kg. Grecia tenía una nueva estrella olímpica.
Logros y récords
Los Juegos de Atlanta 1996 confirmaron que Barcelona no había sido un accidente. Dimas ganó el oro nuevamente, rompiendo récords y mostrando una consistencia técnica que lo diferenciaba del resto de la competencia. En Sídney 2000, con 29 años, completó la trilogía: tercer oro olímpico consecutivo, convirtiéndose en el segundo halterófilo de la historia —tras Süleymanoglu— en lograr ese hito.
Pero la historia más emotiva llegó en Atenas 2004, sus cuartos Juegos Olímpicos. Grecia vivía la euforia de organizar los Juegos en la tierra donde nacieron, y Dimas era uno de los abanderados de esa emoción. Con 33 años y compitiendo ya al límite de su cuerpo, ganó el bronce en la categoría de 94 kg. El público ateniense lo recibió como al campeón que era, aunque no hubiera subido al primer escalón del podio.
A lo largo de su carrera ganó también cuatro campeonatos mundiales y cinco europeos, construyendo un palmarés que pocas disciplinas deportivas pueden mostrar en un solo atleta.
Estilo y técnica
Dimas era conocido por la explosividad de su arranque y por una concentración mental fuera de lo común. Antes de cada levantamiento tenía un ritual de preparación psicológica que le tomaba tiempo pero que le permitía ejecutar en condiciones de máxima presión. Su técnica era ortodoxa y muy refinada, con una recepción de la barra especialmente sólida.
En la categoría de 83 kg dominó durante más de una década porque combinaba la fuerza bruta necesaria para mover esos pesos con una agilidad y velocidad que sus rivales no podían igualar.
Impacto y legado
Dimas se convirtió en uno de los deportistas más populares de la historia reciente de Grecia, un país donde la halterofilia no era necesariamente el deporte más seguido pero donde sus victorias olímpicas generaban una explosión de orgullo nacional. Fue portador de la llama olímpica en Atenas 2004 y abandonó el estadio entre una ovación cerrada.
Tras su retirada trabajó como entrenador de la selección griega y más tarde de la selección de Estados Unidos. Sigue siendo una figura respetadísima en el mundo de la halterofilia internacional y su nombre aparece siempre que se habla de los más grandes del deporte.