Antes de Alekseyev, la halterofilia en la categoría de superpesados era un deporte de fuerza bruta. Después de él, era un deporte de fuerza bruta con ciencia. El gigante soviético transformó la categoría más pesada del levantamiento de pesas en una disciplina en la que los récords mundiales se batían con regularidad y la expectativa del público era cada vez mayor.
Los inicios en la Unión Soviética
Vasily Ivanovich Alekseyev nació el 7 de enero de 1942 en Pokrovo-Shishkino, en la Unión Soviética. Creció en el contexto del sistema deportivo soviético, que identificaba talentos atléticos desde la infancia y los canalizaba hacia los deportes donde el país tenía ambición de dominar. La halterofilia era uno de ellos.
Alekseyev empezó tarde para los estándares actuales: no se incorporó al entrenamiento serio de halterofilia hasta su veintena. Pero su constitución física —medía cerca de 1,85 metros y pesaba más de 150 kg en su mejor momento— y una determinación inusual le permitieron progresar a una velocidad que sorprendió a sus propios entrenadores. Con 25 años ya competía al máximo nivel soviético y a los 26 se convirtió en campeón del mundo.
Logros y récords
La cifra más significativa en la carrera de Alekseyev son sus 80 récords mundiales, establecidos entre 1970 y 1977. Nunca nadie en la historia de la halterofilia ha roto más veces el récord del mundo. Y no era solo cantidad: los récords los batía sistemáticamente, muchas veces por margen mínimo, en una estrategia deliberada para maximizar las primas económicas que el sistema soviético pagaba por cada récord.
En los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 ganó el oro con un total olímpico de 640 kg, tres movimientos que dejaron al mundo con la boca abierta. Cuatro años después, en Montreal 1976, repitió el oro. Sus ocho campeonatos mundiales —todos consecutivos entre 1970 y 1977— son la columna vertebral de un dominio que no tuvo parangón en su época.
Alekseyev fue el primer hombre en superar los 500 kg en total olímpico, una barrera psicológica que en los años 60 se consideraba inalcanzable. El hecho de que hoy los mejores halterófilos de categorías inferiores superen esa cifra dice mucho del progreso del deporte, pero nada quita el mérito histórico de haberla cruzado por primera vez.
Estilo y enfoque revolucionario
Alekseyev introdujo en la halterofilia elementos de entrenamiento científico que eran inusuales en la época. Trabajaba con fisiólogos, controlaba su alimentación con mayor rigor que sus contemporáneos y diseñaba sus ciclos de entrenamiento con una periodización que anticipaba lo que décadas después sería práctica común en el deporte de élite.
Su figura en el campo de competición era imponente. Pesaba más de 150 kg pero se movía con una fluidez que desmentía su tamaño. La potencia de sus piernas era extraordinaria incluso para alguien de su masa corporal.
Impacto y legado
Alekseyev fue uno de los deportistas más reconocibles de la Unión Soviética durante los años 70, un período en el que el deporte era un campo de batalla ideológica entre el Bloque del Este y Occidente. Sus victorias eran victorias del sistema soviético, pero también de un atleta individual con una dedicación y un método propios.
Tras su retirada trabajó como entrenador y estuvo involucrado en la administración del deporte en Rusia. Falleció en 2011 dejando un legado que cualquier conversación sobre los mejores halterófilos de la historia tiene que incluir necesariamente.