En halterofilia, el equipamiento está muy regulado. Cada pieza que lleva el atleta debe cumplir las normas de la IWF, y su función va más allá de la estética: está diseñada para optimizar el rendimiento y proteger la integridad física del competidor.
El singlet
El traje de competición reglamentario es el singlet: una prenda de una sola pieza, ceñida al cuerpo, que cubre el tronco y llega hasta la parte superior de los muslos. Permite la libertad de movimiento necesaria para las posiciones extremas que exige el deporte.
El singlet no puede incorporar ningún elemento rígido ni de soporte estructural. Debe mostrar el número de dorsal del atleta y cumplir los colores y diseños de su federación nacional.
Las zapatillas
Las zapatillas de halterofilia son uno de los elementos más característicos del deporte. Se distinguen por:
- Tacón rígido elevado (entre 2 y 4 cm): permite una sentadilla más profunda sin inclinar el torso excesivamente, lo que mejora la posición durante la recepción de la barra.
- Suela plana y dura: garantiza estabilidad total durante el levantamiento.
- Correas de cierre: habitualmente llevan una o dos correas en el empeine además de los cordones para fijar el pie con firmeza.
No están permitidas las zapatillas de running o de suela blanda en competición oficial.
Vendas y protecciones
El reglamento permite varios elementos de protección:
- Vendas de muñeca: protegen la articulación y mejoran el agarre durante el clean.
- Vendas de rodilla: pueden usarse aunque con restricciones de grosor y material.
- Cinturón de halterofilia: cinturón ancho de cuero o material similar que estabiliza la zona lumbar. Es opcional.
Lo que no está permitido
Están prohibidos los trajes de neopreno, rodilleras rígidas tipo powerlifting y cualquier elemento que proporcione una ventaja mecánica indebida. Los jueces comprueban el equipamiento antes de la competición.