El judo olímpico español tiene uno de los palmarés más brillantes del deporte olímpico nacional. Con tres medallas de oro, todas conquistadas en judo femenino, y una presencia constante en las rondas finales de los sucesivos Juegos Olímpicos, España es reconocida en el mundo del judo como una de las naciones de referencia del continente europeo.
Los primeros pasos en el judo olímpico
El judo masculino entró en el programa olímpico de forma permanente en los Juegos de Munich 1972, y el femenino se incorporó oficialmente en Barcelona 1992 —aunque ya había sido deporte de demostración en Seúl 1988—. España participó en el judo olímpico masculino desde las primeras ediciones, aunque sin alcanzar el podio. El sistema de formación y la base de clubes estaban aún en desarrollo, y la competencia internacional —especialmente de Japón, Cuba y los países del Este— era de una exigencia muy elevada.
En el judo femenino, sin embargo, la historia sería completamente diferente desde el primer momento.
Barcelona 1992: el doble oro histórico
El 25 de julio de 1992, en el Pavelló de la Vall d’Hebron de Barcelona, el judo femenino hizo su debut olímpico oficial ante el fervor del público español. Fue también el día más grande de la historia del judo español.
Miriam Blasco se proclamó campeona olímpica en la categoría de menos de 57 kilogramos, ganando la primera medalla de oro de España en judo olímpico. La victoria fue recibida con una explosión de júbilo en el pabellón y en toda España. Pocas horas después, en la categoría de menos de 52 kilogramos, Almudena Muñoz subió también lo más alto del podio con otra medalla de oro. España conseguía un hito sin precedentes: dos medallas de oro en judo femenino en el mismo día de competición, en los primeros Juegos en que el judo femenino era deporte oficial.
Aquel doble oro fue reconocido como uno de los momentos más emocionantes de los Juegos de Barcelona y situó al judo femenino español en la cima del mundo. Blasco y Muñoz recibieron la Medalla de Oro al Mérito Deportivo y fueron homenajeadas como heroínas del deporte nacional.
Sídney 2000: el tercer oro olímpico
Ocho años después de Barcelona, el judo español volvió a brillar en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. Isabel Fernández (Alcoy, 1972), que ya había sido campeona del mundo en 1999, se proclamó campeona olímpica en la categoría de menos de 57 kilogramos con una actuación técnicamente brillante que la consagró como la mejor judoka del mundo en esa categoría.
El oro de Isabel Fernández fue el tercer oro olímpico del judo español y, hasta la fecha, el último. Su victoria en Sídney es considerada uno de los grandes momentos del deporte olímpico español del siglo XX y su figura es referente para todas las generaciones del judo nacional posteriores.
Los Juegos entre Sídney y París: constancia sin podio
Entre los Juegos de Sídney 2000 y los de París 2024, España mantuvo una presencia regular en el judo olímpico con resultados notables en cuartos de final y algunas medallas de bronce en distintas ediciones. El judo español siguió produciendo deportistas de alto nivel —Esther San Miguel en las categorías pesadas, Ana Carrascosa, David Alarza— que llegaron a rondas avanzadas pero no pudieron añadir metales a la colección española.
París 2024: Fran Garrigós y la medalla masculina
Los Juegos Olímpicos de París 2024 marcaron un hito adicional en la historia del judo olímpico español. Fran Garrigós (Madrid, 1997), campeón del mundo en 2023 y número uno del ranking mundial en la categoría de menos de 60 kilogramos, llegó a los Juegos franceses como uno de los grandes favoritos al oro. Aunque no pudo ganar el título olímpico, Garrigós conquistó la medalla de bronce, convirtiéndose en el primer judoca masculino español en subir al podio olímpico en toda la historia.
El bronce de Garrigós en París abrió una nueva dimensión del judo olímpico español: la del judo masculino que, por primera vez, es capaz de competir por las medallas de los Juegos. Su actuación en París, junto a los oros de Barcelona y Sídney, conforma un palmarés olímpico que sitúa a España entre las naciones europeas con mayor tradición y éxito en el judo olímpico.