El judo es el único deporte olímpico creado en Asia que ha tenido a la nación de origen como dominadora histórica del medallero. Cuando Jigoro Kano creó el judo en 1882 en Tokio, no podía imaginar que su arte marcial evolucionaría hasta convertirse en un deporte olímpico practicado en 204 países. Pero si hubiera podido verlo, quizás habría sonreído al comprobar que Japón sigue, a pesar de todo, siendo la referencia máxima del deporte en los Juegos Olímpicos.
La incorporación del judo a los Juegos
El judo entró en el programa olímpico en 1964 en los Juegos de Tokio, un hecho que no fue una coincidencia. La candidatura japonesa para organizar los Juegos incluyó desde el principio el deseo de ver al judo como deporte olímpico, y el COI aceptó incluirlo de manera experimental. Lo que empezó como una experiencia se convirtió en una presencia permanente: desde los Juegos de Munich 1972, el judo no ha faltado a ninguna edición.
La ausencia en México 1968 fue especialmente dolorosa para Japón, que veía en los Juegos Olímpicos la ocasión de mostrar al mundo la superioridad de su país en el deporte que había creado.
El dominio histórico en masculino
En los primeros Juegos Olímpicos de judo en 1964, Japón ganó tres de las cuatro categorías masculinas que existían entonces. La excepción fue la categoría sin límite de peso, ganada por el neerlandés Anton Geesink, una derrota que causó conmoción en Japón y que fue interpretada como una señal de que el judo había superado al propio creador.
Desde entonces, Japón mantuvo un dominio relativo en las categorías de menor peso, donde la técnica —tradicionalmente el fuerte del judo japonés— tiene más importancia que la masa muscular bruta. En las categorías de mayor peso, países como Francia, Corea del Sur y más recientemente Georgia y Mongolia han irrumpido con fuerza.
Tokio 2020: la actuación más brillante de la historia
En los Juegos de Tokio 2020, celebrados en 2021, Japón vivió su mejor actuación olímpica en judo. El equipo nipón ganó 9 medallas de oro de los 15 disponibles —tanto en masculino como en femenino— un porcentaje de éxito que no tenía precedentes y que reflejó el nivel de preparación del equipo japonés en casa.
Este resultado elevó el total de medallas de oro japonesas en judo olímpico a cifras históricas. La actuación de Tokio 2020 fue especialmente impresionante porque se produjo en un periodo en que la competencia internacional en judo es más equilibrada que en décadas anteriores.
El sistema japonés de formación en judo
La razón del dominio japonés en judo no es misteriosa: es el resultado de un sistema de formación que comienza en la infancia, una cultura donde el judo forma parte de la educación escolar, y una federación nacional que cuenta con más de dos millones de practicantes activos.
Los clubes de judo en Japón tienen una tradición centenaria. Los mejores talentos son identificados desde pequeños y acceden a academias especializadas. La selección nacional es extremadamente competitiva internamente, lo que garantiza que los representantes olímpicos lleguen con un nivel de preparación máximo.
El medallero histórico de Japón en judo olímpico es el legado colectivo de generaciones de judokas que han mantenido vivo el espíritu de Jigoro Kano: el judo como camino de superación personal y colectiva, expresado en los tatamis olímpicos del mundo entero.