El ne-waza (寝技) es la dimensión del judo que se desarrolla en el suelo. A diferencia de la proyección, que dura fracciones de segundo, el ne-waza puede prolongarse durante varios segundos de forcejeo técnico. Es la parte del judo que más se asemeja a otras disciplinas de grappling como la lucha libre o el Brazilian Jiu-Jitsu.
Técnicas que componen el ne-waza
El ne-waza se divide en tres grandes familias:
Osaekomi-waza (inmovilizaciones): el judoca inmoviliza al rival sobre la espalda. Si lo mantiene 20 segundos, consigue ippon. Entre 10 y 19 segundos, waza-ari.
Shime-waza (estrangulamientos): técnicas que comprimen las arterias carótidas o la tráquea. Son permitidos en competición adulta pero están prohibidos en categorías infantiles y juveniles. El rival puede rendirse tocando el tatami dos veces.
Kansetsu-waza (luxaciones): solo se permite la luxación del codo. Las técnicas sobre otras articulaciones están prohibidas y son sancionadas con hansoku-make.
La transición del tachi-waza al ne-waza
La mayoría de los combates de suelo comienzan con una transición desde las técnicas de pie. Cuando un judoca proyecta al rival y este no cae completamente de espaldas (waza-ari o punto incompleto), el que ataca puede seguir la acción bajando al suelo. Esta transición debe ser fluida y continua: si el atacante no desciende de forma inmediata, el árbitro señala “matte” y reanuda el combate en pie.
Cuándo interrumpe el árbitro el ne-waza
El árbitro dice “matte” y pone a los judocas en pie cuando:
- No hay progresión visible: ambos llevan varios segundos sin avanzar hacia una técnica
- Se alcanza el borde del tatami
- Hay riesgo de lesión
- Se consigue ippon o waza-ari
- La posición es un bloqueo mutuo sin opciones técnicas
La capacidad de mantener el ne-waza activo es fundamental para evitar el shido por pasividad en el suelo.