El tachi-waza (立ち技) es el corazón del judo olímpico. Aunque el ne-waza es igualmente válido y puede terminar combates, la mayoría del tiempo de un combate se dedica a las técnicas de pie. La capacidad de proyectar al rival es la habilidad más valorada y visible del judo de competición.
Las familias del tachi-waza
Te-waza (técnicas de brazo)
Las proyecciones basadas principalmente en la acción del brazo y el hombro. El ejemplo más famoso es el ippon-seoi-nage (proyección de hombro), uno de los más utilizados en competición. El atacante carga al rival sobre la espalda y lo proyecta hacia adelante.
Koshi-waza (técnicas de cadera)
Proyecciones en las que la cadera actúa como punto de palanca. El o-goshi (proyección de cadera grande) es la técnica más básica del judo. El atacante introduce la cadera bajo el centro de gravedad del rival y lo voltea.
Ashi-waza (técnicas de pierna)
Son las más sutiles y rápidas. Incluyen barridos y desequilibrios con las piernas. El o-uchi-gari (barrido interior grande) y el ko-uchi-gari (barrido interior pequeño) son técnicas de ashi-waza muy frecuentes en el alto nivel.
Sutemi-waza (técnicas de sacrificio)
El atacante se lanza al suelo voluntariamente para aprovechar el movimiento del rival. Pueden ser hacia atrás (ma-sutemi-waza) o laterales (yoko-sutemi-waza). El tomoe-nage es un ejemplo clásico.
La importancia del desequilibrio (kuzushi)
Ninguna proyección funciona sin el kuzushi, el desequilibrio previo del rival. Antes de ejecutar la técnica, el judoca debe romper el equilibrio del rival usando el agarre (kumikata) y el movimiento del cuerpo. Un buen kuzushi hace posible proyectar a rivales mucho más fuertes: es la esencia del principio filosófico del judo (“ceder para vencer”).