El tiempo de combate en judo es uno de los elementos reglamentarios más importantes y ha cambiado varias veces en la historia reciente del deporte. La IJF (Federación Internacional de Judo) ajusta periódicamente la duración de los combates para encontrar el equilibrio entre la emoción deportiva, la seguridad de los atletas y las necesidades de las transmisiones televisivas.
Actualmente, en competiciones de la IJF y en los Juegos Olímpicos, los combates duran 4 minutos tanto para hombres como para mujeres. Esta igualdad de tiempo es relativamente reciente: históricamente, los combates masculinos eran más largos. La reducción del tiempo de combate en comparación con décadas anteriores (cuando era de 5 minutos para hombres) ha hecho los combates más rápidos e intensos.
Cuando el tiempo reglamentario termina sin que ningún judoka haya marcado ventaja (ippon, waza-ari, o diferencia en shidos), el combate entra en golden score. Esta prórroga de muerte súbita no tiene límite de tiempo: el primer judoka en conseguir cualquier ventaja (incluyendo un shido del rival) gana el combate. Los combates en golden score pueden ser muy largos y extenuantes.
El reloj de osaekomi
Además del cronómetro principal del combate, existe un segundo cronómetro específico para el osaekomi (inmovilización en ne-waza). Este reloj cuenta el tiempo que el judoka mantiene al rival inmovilizado en el suelo. Con 10 segundos se obtiene un waza-ari; con 20 segundos, un ippon (victoria inmediata). El árbitro detiene el osaekomi si el judoka inmovilizado consigue girarse o escapa.
Las pausas en el tiempo de combate
Las pausas para ajustar el judogi, atender lesiones o resolver situaciones especiales no consumen tiempo de combate. El cronómetro solo avanza cuando los judokas están activamente en posición de combate (de pie o en suelo activo). Esta gestión precisa del tiempo garantiza que ambos judokas tengan el mismo tiempo efectivo de lucha.