Más allá de su historia y sus competiciones, el karate esconde datos técnicos y reglamentarios que sorprenden incluso a quienes llevan años practicándolo o siguiéndolo. Desde las físicas del golpe perfecto hasta las curiosidades de un reglamento que ha cambiado radicalmente en las últimas décadas.
La física del golpe: fuerza y velocidad
Un karateka de competición genera en un golpe de puño directo (choku-zuki) una fuerza que puede superar los 600 kilogramos, suficiente para causar daños graves si impactara sin control. Sin embargo, la técnica del karate de competición se basa en el “sun-dome”: detener el golpe justo antes del impacto, rozando el objetivo o tocándolo apenas.
Esta habilidad de controlar un golpe que viaja a más de 10 metros por segundo a pocos centímetros del objetivo es una de las capacidades más impresionantes del karate de élite, y también una de las más difíciles de dominar.
El sistema de puntuación del kumite
El kumite olímpico utiliza un sistema de puntos progresivo que muchos espectadores encuentran difícil de seguir:
- Ippon: tres puntos. Se consigue con una patada a la cabeza, una proyección seguida de técnica o cualquier golpe ejecutado después de derribar al rival.
- Waza-ari: dos puntos. Patadas al cuerpo o puños al tronco con técnica perfecta.
- Yuko: un punto. Técnicas de puño básicas al tronco.
El combate dura tres minutos y gana quien más puntos acumula. Si hay empate al final del tiempo, se aplica el “senshu”: gana quien haya anotado primero, lo que obliga a ambos competidores a arriesgar desde el primer segundo.
Mas Oyama: el hombre que luchó contra toros
Masatatsu Oyama, fundador del Kyokushinkai, es el karateka más legendario de la historia y autor de algunas hazañas que rozan la ficción. En los años 50, Oyama se desafió a sí mismo a luchar contra toros de lidia en México, enfrentándose a más de 50 animales. Según los registros de la época, mató a tres toros de un solo golpe y dejó incapacitados a los demás.
Estas hazañas, que Oyama documentó y publicitó activamente, contribuyeron a crear la mística del Kyokushinkai como el karate “más duro del mundo” y atrajeron a millones de practicantes que buscaban un arte sin concesiones.
El kata: memorizar cientos de movimientos
Los practicantes de kata de competición memorizan y perfeccionan un repertorio de decenas de formas distintas, cada una con entre 20 y 60 movimientos encadenados con precisión milimétrica. El campeón mundial en kata debe dominar a la perfección todas las variantes que los jueces pueden solicitar, ya que en muchas competiciones el atleta no sabe hasta el momento de actuar qué kata tendrá que ejecutar.
Esta exigencia mnemónica y técnica hace del kata una disciplina tan exigente cognitivamente como físicamente, un aspecto del karate que el gran público raramente aprecia.