En el deporte hay rachas de dominio que parecen imposibles. Jahangir Khan sin perder en squash durante cinco años. Rafael Nadal imbatible en Roland Garros. Pero pocas igualan en magnitud la racha de Alexander Karelin en la lucha grecorromana: 13 años sin perder un solo combate en competición oficial.
Las dimensiones del récord
Desde 1987 hasta el 27 de septiembre de 2000, Karelin disputó cientos de combates en todos los niveles de competición —torneos internacionales, Campeonatos de Europa, Campeonatos del Mundo y tres ediciones de los Juegos Olímpicos— sin conocer la derrota.
En ese período acumuló:
- 3 medallas de oro olímpicas (Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996).
- 9 títulos mundiales consecutivos.
- 12 títulos europeos.
No es solo la duración de la racha lo que impresiona: es también la naturaleza de los combates. Karelin no ganaba por puntos ajustados en la mayoría de sus victorias. Ganaba por caído, por superioridad técnica, con proyecciones que sus rivales nunca habían visto antes. La racha no era de supervivencia táctica: era de dominio total.
Por qué la racha es tan excepcional en lucha
En los deportes de equipo, una racha sin derrota puede construirse con defensas sólidas y cierta dosis de fortuna. En un deporte de combate individual como la lucha olímpica, no hay lugar donde esconderse: cada combate es un enfrentamiento físico y táctico directo con un rival que intenta hacerte caer.
La lucha grecorromana en la categoría de más de 130 kg —donde Karelin compitió toda su carrera de élite— concentra a los atletas más poderosos del mundo en un estilo que enfatiza la fuerza del tronco superior y la capacidad de proyección. Que alguien domine esa categoría durante 13 años sin una sola derrota en un deporte donde cualquier descuido puede costar el combate en segundos es, sencillamente, extraordinario.
La derrota que puso fin a todo
El 27 de septiembre de 2000, en la final olímpica de Sídney, Karelin perdió ante Rulon Gardner por 1-0. La penalización que recibió —por perder el agarre de cuerpo sobre Gardner, lo que según el reglamento entonces vigente era sancionado con un punto— fue el único punto en disputa.
Un punto. Trece años. La racha terminó de la manera más dramática y mínima posible, lo que paradójicamente la hace más memorable aún.
Una marca para la historia
La racha de invencibilidad de Karelin es considerada por los expertos del deporte uno de los logros de dominación más extraordinarios en la historia del atletismo olímpico. No solo por su duración, sino por su intensidad: durante 13 años, el mejor luchador del mundo enfrentó a todos los mejores de su deporte y no perdió nunca. Un récord que probablemente no veremos igualado.