En el medallero histórico de cualquier deporte olímpico, hay dominaciones que sobresalen por su magnitud. En el atletismo, Estados Unidos lidera el medallero global desde los primeros Juegos. En el judo, Japón. En la lucha olímpica, la nación con más medallas en la historia del deporte es, sin discusión posible, la Unión Soviética, cuya herencia continúa en Rusia.
La máquina soviética: 1952-1988
La URSS se incorporó al movimiento olímpico en Helsinki 1952 y desde el primer momento convirtió la lucha en uno de sus deportes de referencia. La metodología era la de todo el sistema deportivo soviético: identificación temprana del talento, especialización desde la adolescencia, entrenamiento científicamente planificado y acceso a las mejores instalaciones del país.
En la lucha, este sistema produjo resultados sin precedentes. Entre 1952 y 1988, los luchadores soviéticos ganaron:
- Más de 60 medallas de oro en total en lucha libre y lucha grecorromana.
- Medallas olímpicas en prácticamente todas las categorías de peso y en ambos estilos.
- Dominio casi ininterrumpido en los Campeonatos del Mundo y los Campeonatos de Europa.
Los únicos años en que el dominio soviético se interrumpió significativamente fueron los Juegos de Los Ángeles 1984, que la URSS boicoteó en represalia por el boicot americano de Moscú 1980. En los Juegos que sí participaron, los soviéticos dominaron sistemáticamente.
Los grandes nombres de la escuela soviética
Detrás del medallero histórico hay nombres que definen épocas:
Aleksandr Medved (lucha libre, años 1960-70): 3 oros olímpicos, 10 mundiales. Elegido mejor luchador del siglo XX.
Alexander Karelin (lucha grecorromana, años 1980-2000): 3 oros olímpicos, 9 mundiales, 13 años invicto.
Buvaisar Saitiev (lucha libre, años 1990-2000): 3 oros olímpicos, 6 mundiales. El último gran heredero de la tradición soviética en la lucha libre.
Estos tres nombres —y decenas de otros campeones olímpicos y mundiales soviéticos y rusos— forman el núcleo de un legado que ninguna otra nación puede igualar en la historia de la lucha olímpica.
La Rusia post-soviética
Tras la disolución de la URSS en 1991, Rusia continuó siendo la potencia dominante en lucha olímpica, aunque con algunos altibajos. Los años 1990 fueron complicados económicamente, pero el sistema de formación resistió. En los Juegos de Atlanta 1996 y Sídney 2000, los luchadores rusos siguieron siendo una referencia.
Desde entonces, la globalización del deporte ha reducido el dominio ruso. Azerbaiyán, Georgia, Turquía, Irán y los países de Asia central han producido campeones olímpicos en categorías que antes eran dominio ruso. Sin embargo, en cada edición de los Juegos Olímpicos, Rusia sigue estando entre las naciones con más medallas en lucha.
El medallero acumulado de URSS más Rusia sigue siendo, con enorme diferencia, el mayor de la historia de la lucha olímpica.