El motocross pasó en pocas décadas de ser un pasatiempo rural británico a convertirse en un deporte con campeonato mundial, estructura internacional y millones de seguidores en todo el planeta. Ese camino de transformación estuvo marcado por la actuación de la FIM, la rivalidad entre naciones europeas y la aparición de pilotos que convirtieron el motocross en un espectáculo digno de los grandes escenarios.
1952: el primer Campeonato de Europa
La Fédération Internationale de Motocyclisme (FIM) organizó en 1952 el primer Campeonato de Europa de Motocross, con una única clase de motos de 500cc. El campeonato constó de varias rondas en distintos países europeos y estableció el formato básico que sería la base del motocross de competición durante décadas.
Los países que compitieron en ese primer campeonato europeo fueron principalmente Gran Bretaña, Bélgica, Suecia y los Países Bajos. Las motos eran máquinas de dos tiempos y cuatro tiempos en convivencia, con diseños a menudo improvisados adaptados de las motos de carretera de la época.
1957: el salto al Campeonato del Mundo
Cinco años después de su creación, la FIM elevó el Campeonato de Europa a la categoría de Campeonato del Mundo de Motocross. Era el reconocimiento oficial de que el deporte había alcanzado una dimensión verdaderamente internacional, con pilotos y competiciones de todo el mundo participando en el circuito de rondas europeas.
El primer campeón del mundo de la categoría de 500cc fue el belga Victor Leloup en 1957, aunque en años posteriores los pilotos suecos (especialmente Bill Nilsson y Torsten Hallman) y belgas dominarían los primeros títulos mundiales.
La expansión de categorías: 250cc y 125cc
El Campeonato del Mundo comenzó con una única clase de 500cc, pero la creciente popularidad del deporte y la diversificación de las motos disponibles llevaron a la FIM a ampliar el programa:
- En 1962 se añadió la clase de 250cc, que rápidamente se convirtió en la más popular por el equilibrio entre potencia y maniobrabilidad de sus motos.
- En 1975 se creó la clase de 125cc, pensada para los pilotos más jóvenes y las motos de menor cilindrada que se habían popularizado en Europa.
Esta estructura de tres clases (500, 250 y 125cc) fue la base del Campeonato del Mundo durante décadas, con sucesivas modificaciones de reglamento, y fue el escenario en el que surgieron las primeras grandes leyendas del motocross mundial.
El dominio belga y escandinavo
Durante las décadas de 1960, 1970 y 1980, el Campeonato del Mundo estuvo dominado por pilotos de Bélgica y los países escandinavos. Los belgas Roger De Coster (5 títulos mundiales), Joel Robert (6 títulos) y Eric Geboers (3 títulos) fueron los grandes dominadores de sus respectivas épocas.
Este dominio belga se explica por una combinación de factores: la alta densidad de circuitos de motocross en el país (Bélgica tiene uno de los ratios más altos de pistas de motocross por habitante del mundo), la fuerte cultura de competición local desde edades muy tempranas, y el apoyo de los fabricantes europeos a los pilotos del país.
La transición a los cuatro tiempos y la era moderna
A finales de los años 90, el Campeonato del Mundo vivió una transformación técnica fundamental: la transición de los motores de dos tiempos a los cuatro tiempos. La FIM modificó el reglamento para penalizar las motos de dos tiempos y favorecer las de cuatro tiempos (con una equivalencia de cilindrada que daba ventaja a estas últimas), y para el inicio de los años 2000, las cuatro tiempos habían dominado completamente la competición.
En 2014, la FIM rebautizó la categoría de 450cc como MXGP, un cambio de nombre que también vino acompañado de una renovación del formato del campeonato y una mayor inversión en la producción del evento. La denominación MXGP se asocia desde entonces con la era moderna del motocross internacional.
El Motocross of Nations: el torneo por países
Paralelo al Campeonato del Mundo individual, el Motocross of Nations (conocido coloquialmente como “les MX des Nations” o “la Copa del Mundo por equipos”) es la competición por selecciones nacionales más importante del motocross. Cada país envía un equipo de tres pilotos que compiten en las distintas categorías, y los resultados combinados determinan al país campeón.
Considerado el equivalente del motocross a los Juegos Olímpicos o la Copa del Mundo de fútbol, el Motocross of Nations es uno de los eventos más emocionantes del calendario y el que mayor rivalidad despierta entre naciones. Estados Unidos dominó el torneo durante décadas antes de que Europa (especialmente Francia, Países Bajos y Bélgica) recuperara el liderazgo en los años 2000.