Los primeros pasos del motocross en España
El motocross llegó a España a finales de los años 50 y principios de los 60, importado desde Gran Bretaña y los países nórdicos donde el deporte había nacido. Los primeros circuitos eran terrenos improvisados en descampados y zonas de monte, organizados por clubes de motoristas entusiastas que querían trasladar la emoción del scrambling británico al territorio español. Barcelona, Madrid y el País Vasco fueron las primeras regiones en organizar competiciones con cierta regularidad, aprovechando la geografía accidentada del entorno.
La Real Federación Motociclista Española (RFME) fue articulando progresivamente el marco competitivo, y el Campeonato de España de Motocross comenzó a tomar forma durante la década de 1960. Los primeros campeones nacionales compitieron con motos europeas —principalmente Husqvarna, CZ y OSSA— en circuitos de tierra que exigían tanto potencia como resistencia física. OSSA, fabricante barcelonés, tuvo una participación destacada en la competición nacional, dotando a muchos pilotos españoles de material competitivo de fabricación nacional.
Los años 70 y 80: consolidación y primeras proyecciones internacionales
Durante los años 70, el motocross español vivió una expansión notable. Se construyeron los primeros circuitos permanentes, se profesionalizó la organización de las pruebas y el número de licencias federativas creció de forma sostenida. La llegada de marcas japonesas como Honda, Yamaha, Suzuki y Kawasaki transformó el panorama técnico: sus motos, más fiables y accesibles que las europeas, democratizaron el deporte y ampliaron la base de participantes.
Los años 80 vieron a España integrarse en el circuito europeo de competición. Algunos pilotos españoles comenzaron a competir en pruebas del Campeonato Europeo, adquiriendo experiencia en el exigente nivel internacional. Al mismo tiempo, España comenzó a recibir pruebas del calendario mundial, lo que permitió al público nacional ver en directo a los grandes nombres del motocross de la época: Andre Malherbe, Eric Geboers, Georges Jobe y otros campeones que convirtieron aquellas jornadas en auténticos festivales del motor.
El motocross español en los años 90 y la llegada del WMX
La década de 1990 fue un período de transición importante. El motocross continuó creciendo en participación, pero España aún no había producido figuras de primera línea en el Campeonato del Mundo. Los pilotos nacionales competían con dignidad en los niveles inferiores del certamen, pero el salto a la élite mundial era difícil sin el respaldo de un equipo de fábrica. Sin embargo, este período sentó las bases de una formación deportiva más estructurada, con escuelas de motocross que comenzaron a surgir en distintas regiones del país.
La popularización del Campeonato Español de Motocross, con pruebas repartidas por toda la geografía nacional, creó un circuito competitivo de alto nivel que funcionó como trampolín para los mejores jóvenes. Las comunidades autónomas con mayor tradición —Madrid, Galicia, Cataluña, Comunidad Valenciana— desarrollaron campeonatos regionales que alimentaban el nivel nacional y, de ahí, el salto al ámbito europeo e internacional.
Jorge Prado y la nueva era del motocross español
El motocross español alcanzó su cima histórica con Jorge Prado, nacido en Lugo en 2000. Prado comenzó a competir a nivel internacional siendo un adolescente, llamó la atención de KTM y fue el primer piloto español en firmar con un equipo de fábrica de primer nivel en el Mundial. Sus títulos mundiales de MX2 en 2018 y 2019 fueron la confirmación de un talento excepcional, y su salto a la categoría MXGP —la élite del motocross mundial— demostró que podía medirse con los mejores sin complejos.
En 2023, Jorge Prado conquistó el título mundial MXGP con el equipo GASGAS Factory Racing, convirtiéndose en campeón del mundo en la categoría reina del motocross. Este logro lo situó entre los grandes del deporte y convirtió a España en potencia indiscutible del motocross mundial. El Gran Premio de España —celebrado habitualmente en el circuito de Intu Xanadú en Arroyomolinos— se convirtió en una cita de especial intensidad emocional, con miles de aficionados españoles arropando a sus pilotos nacionales.
El GP de España y la cantera nacional
El Gran Premio de España de Motocross es hoy una de las citas más populares del calendario MXGP. Celebrado en Madrid, reúne a decenas de miles de aficionados a lo largo del fin de semana y ofrece el mejor espectáculo del motocross mundial en un entorno accesible para el público español. La organización ha mejorado notablemente con los años, convirtiendo la prueba en un referente no solo deportivo sino también como evento de ocio familiar.
Más allá de Prado, España cuenta con una cantera de jóvenes prometedores en distintas categorías del motocross mundial. La RFME trabaja en programas de formación y tecnificación que buscan mantener el nivel alcanzado, y los clubes de base en todo el territorio nacional siguen siendo los viveros donde nacen los futuros campeones. El motocross español vive hoy uno de sus mejores momentos, con más licencias, más circuitos y más proyección internacional que en cualquier otro momento de su historia.