El motocross del siglo XXI es un deporte diferente al del siglo XX. La transición técnica a los cuatro tiempos, la profesionalización de los equipos, la globalización del campeonato y la aparición de figuras de dimensión histórica han configurado una era moderna del MXGP que combina tradición con la ambición de convertir el motocross en un deporte de alcance verdaderamente global.
La gran transición: adiós a los dos tiempos
Durante décadas, el motocross fue el territorio de las motos de dos tiempos: ligeras, explosivas, con una potencia específica enorme para su cilindrada y un sonido inconfundible. Las marcas europeas como KTM, Husqvarna y Maico, y las japonesas como Honda, Yamaha, Kawasaki y Suzuki, habían construido sus motos de competición alrededor de los motores de dos tiempos.
A finales de los años 90, la FIM comenzó a cambiar el reglamento para dar ventaja técnica a las motos de cuatro tiempos, históricamente consideradas menos adecuadas para el off-road pero más respetuosas con el medio ambiente y más en línea con las tendencias de la industria de la motocicleta. La estrategia fue dar a los cuatro tiempos un límite de cilindrada mayor (450cc contra 250cc para los dos tiempos en la clase equivalente).
El resultado fue una migración progresiva e irreversible. A principios de los años 2000, las cuatro tiempos ya dominaban la categoría de 450cc/500cc, y en 2004 la FIM eliminó oficialmente los dos tiempos de la clase principal. El sonido del motocross cambió, el rendimiento de las motos cambió, y los pilotos que habían crecido con los dos tiempos tuvieron que adaptarse a una tecnología completamente diferente.
Stefan Everts: la cima de la historia
En ese contexto de transición técnica, el belga Stefan Everts escribió la página más grande de la historia del motocross. Con 10 títulos mundiales ganados en tres categorías diferentes (125cc, 250cc y 500cc/MXGP) entre 1995 y 2006, Everts es el piloto más laureado de la historia del Campeonato del Mundo y su palmarés está a una distancia que todavía parece imposible de alcanzar.
Everts ganó sus últimos cuatro títulos mundiales con motos de cuatro tiempos, demostrando su capacidad de adaptación y su superioridad técnica independientemente del tipo de moto. Cuando se retiró en 2006, a los 32 años, era indiscutiblemente el más grande de la historia.
Antonio Cairoli: nueve títulos y el orgullo italiano
Tras la retirada de Everts, el vacío fue llenado por el siciliano Antonio Cairoli. Con 9 títulos mundiales ganados entre 2005 y 2021 (incluyendo 7 consecutivos entre 2009 y 2014, primero en MX2 y luego en MXGP), Cairoli se convirtió en el segundo piloto más laureado de la historia y en el ídolo absoluto del motocross italiano y europeo.
El estilo de Cairoli era elegante y técnico: no buscaba la velocidad brutal sino la consistencia perfecta, la línea óptima en cada circuito y el mínimo error posible. Esa filosofía le permitió dominar el campeonato durante una época en que la competencia era más fuerte que nunca.
Jeffrey Herlings y la nueva generación holandesa
Mientras Cairoli dominaba, el holandés Jeffrey Herlings iba construyendo su palmarés. Con varios títulos mundiales de MX2 y múltiples títulos de MXGP, Herlings es el piloto más rápido de su generación: una velocidad de crucero en la pista que ningún rival ha podido igualar en sus mejores momentos, combinada con una resistencia física excepcional.
La rivalidad entre Cairoli y Herlings durante la segunda mitad de los años 2010 fue uno de los duelos más apasionantes del motocross moderno: la experiencia y la consistencia del italiano contra la velocidad y la explosividad del holandés.
2014: la marca MXGP
En 2014, la FIM y el promotor Infront Motor Sports dieron al Campeonato del Mundo una nueva identidad comercial bajo el nombre MXGP. El cambio vino acompañado de una nueva identidad visual, mayor inversión en producción televisiva y digital, la creación de la plataforma MXGP TV para el streaming en directo de todas las carreras, y una estrategia de internacionalización con más rondas en Asia, América y Oriente Medio.
El resultado ha sido un campeonato más visible globalmente, con una audiencia digital que crece año a año y que ha conseguido atraer a una nueva generación de aficionados al motocross fuera de los mercados tradicionales europeos.