Por qué las aguas abiertas son perfectas para empezar
La natación en aguas abiertas tiene una reputación de deporte exigente y hasta cierto punto intimidante. Sin embargo, para los nadadores que ya tienen una base técnica mínima en piscina, el salto a las aguas abiertas puede ser una de las experiencias más liberadoras y gratificantes del deporte acuático. Sin las paredes de la piscina, sin el cloro, sin la competencia por los carriles: solo el agua, la naturaleza y el movimiento.
Paso 1: consolidar la base en piscina
Antes de pasar a las aguas abiertas, es importante tener una base técnica y aeróbica sólida en piscina. Los elementos mínimos que debes dominar son:
- Técnica de crol: respiración bilateral o al menos regular, patada eficiente, brazada con rotación corporal.
- Resistencia básica: capacidad de nadar 500-1000 metros sin parar a un ritmo cómodo.
- Comodidad en el agua: no debes tener miedo al agua ni tener que apoyarte en el borde para descansar.
Paso 2: el equipamiento mínimo necesario
Para la primera incursión en aguas abiertas necesitas:
- Gafas: las de piscina valen para empezar, aunque las específicas de aguas abiertas sellan mejor.
- Gorro de silicona: de color llamativo para ser visible desde la orilla.
- Boya de seguridad: imprescindible para nadar con seguridad.
- Neopreno: si el agua está por debajo de 20 °C, muy recomendable.
Paso 3: el primer contacto con el agua abierta
Para la primera vez, elige un entorno controlado:
- Una playa con bandera verde y balizas de zona de natación marcadas.
- Una zona de baño supervisada por socorristas.
- Una laguna o lago tranquilo sin embarcaciones a motor.
Entra al agua lentamente, aclimatándote si el agua está fría. No empieces a nadar de forma intensa hasta que hayas pasado 5 minutos en el agua. En el primer día, no te alejes más de 100-200 metros de la orilla.
Paso 4: practicar el sighting desde el primer día
El sighting es la habilidad que más diferencia a la natación en aguas abiertas de la piscina. Desde la primera sesión, practica levantar la cabeza cada 8-10 brazadas para ver un punto de referencia en la orilla. Al principio se sentirá extraño y tu ritmo se interrumpirá, pero con la práctica el gesto se vuelve natural.
Paso 5: unirse a un grupo o club
La forma más segura, eficiente y divertida de progresar en las aguas abiertas es unirse a un grupo de natación en aguas abiertas. En España existe una red amplia de clubs y grupos informales que organizan salidas regulares, especialmente en los meses de primavera y verano. Entrenar con un grupo proporciona seguridad, motivación y la posibilidad de aprender de nadadores con más experiencia.
Las primeras competiciones
Una vez que te sientes cómodo nadando 500-1000 metros en aguas abiertas, los eventos populares de 750 metros o 1 km son una primera experiencia competitiva excelente. Muchos de estos eventos tienen una atmósfera muy amigable y son perfectos para familiarizarse con la dinámica de una carrera sin la presión de los resultados.