España es hoy uno de los países con mayor actividad de natación en aguas abiertas del mundo. Con más de 500 pruebas anuales, una comunidad de practicantes que se cuenta por decenas de miles y algunos de los escenarios más espectaculares del Mediterráneo y el Atlántico, el deporte vive un boom sin precedentes que lo ha convertido en uno de los más populares dentro del mundo acuático.
El boom de las travesías populares
El crecimiento de la natación en aguas abiertas en España en los últimos quince años ha sido espectacular. De ser un deporte marginal practicado por un reducido grupo de entusiastas, las travesías se han convertido en eventos de masas que congrega a cientos —y a veces miles— de participantes de todos los niveles.
Este crecimiento tiene varias causas. La popularización del triatlón durante los años 2000 llevó a muchos nadadores de piscina a interesarse por las aguas abiertas. El movimiento de la natación de resistencia —en parte inspirado por figuras como David Meca— atrajo a nuevos practicantes. Y la mejora general de las condiciones de seguridad en las pruebas populares —con embarcaciones de acompañamiento, piragüistas de seguridad y sistemas de control— hizo el deporte más accesible para nadadores sin experiencia previa en mar abierto.
El calendario de travesías en España es hoy uno de los más densos del mundo. Desde mayo hasta octubre, prácticamente cada fin de semana hay alguna prueba en algún punto de la costa española: desde pequeñas travesías locales de 500 metros hasta grandes eventos de varios kilómetros con miles de inscripciones. Las plataformas de inscripción online registran la participación de decenas de miles de nadadores cada temporada.
Las grandes travesías: El Estrecho, Pollença y Alcudia
Entre las cientos de travesías que se celebran en España, algunas han adquirido el estatus de pruebas icónicas con décadas de historia y una dimensión que trasciende el ámbito local.
La Travesía del Estrecho de Gibraltar es el gran reto de las aguas abiertas españolas. Con 14 kilómetros de distancia —aunque las corrientes del Atlántico y el Mediterráneo pueden hacer que la distancia real recorrida sea considerablemente mayor— el Estrecho es uno de los pasos acuáticos más desafiantes del mundo. Las corrientes son impredecibles, la temperatura del agua puede descender bruscamente y el tráfico marítimo añade una dimensión de peligro que hace de cada cruce un reto logístico y deportivo de primer orden. Cada año cientos de nadadores intentan el cruce, de los cuales solo una parte lo completa.
La Travesía del Port de Pollença (Mallorca) es una de las pruebas más emblemáticas de las Baleares y una de las más antiguas de España. Con una historia que se cuenta por décadas, la prueba reúne cada año a cientos de nadadores en las aguas turquesas de la bahía pollençina. El formato ha evolucionado con el tiempo, con diferentes distancias que permiten la participación de nadadores de distintos niveles.
La Travesía a Nado de Alcudia es otra de las grandes clásicas baleares, con la espectacular bahía de Alcudia como escenario. Las condiciones del Mediterráneo en esta zona —aguas cálidas, buena visibilidad y sin grandes corrientes— la convierten en una de las travesías más accesibles y, al mismo tiempo, más bonitas de España.
La RFEN y el circuito federativo
La Real Federación Española de Natación (RFEN) organiza el Campeonato de España de Aguas Abiertas y homologa las pruebas del calendario nacional que forman parte del circuito federativo. La RFEN también gestiona la selección española que participa en el circuito internacional de World Aquatics (antes FINA) —la Open Water Swimming World Series— y en los Campeonatos del Mundo y de Europa.
El circuito federativo incluye pruebas en las distancias olímpicas (10 km) y en otras distancias reconocidas internacionalmente (5 km y 25 km). La RFEN trabaja en coordinación con las federaciones autonómicas —que son las que organizan la gran mayoría de las travesías populares y los circuitos regionales— para dar coherencia al conjunto del ecosistema competitivo español.
El Campeonato de España de Aguas Abiertas se celebra en diferentes localizaciones cada año, rotando por distintos puntos del litoral para dar visibilidad al deporte en distintas comunidades autónomas. Las pruebas del campeonato son el principal selector de los representantes españoles para las competiciones internacionales.
Los nadadores españoles en el circuito internacional
Los deportistas españoles han conquistado presencias destacadas en el circuito internacional de aguas abiertas. La escuela española, que tiene en el Canal Olímpico de Madrid y en las concentraciones en el Mediterráneo sus centros de preparación, ha producido nadadores capaces de competir con los mejores del mundo.
Esther Núñez fue una de las primeras figuras del alto rendimiento español en aguas abiertas, con medallas en Campeonatos de Europa y presencias destacadas en el circuito de la FINA. Su carrera abrió el camino para las generaciones siguientes.
Marc Herrero es otro de los nombres que el piragüismo español ha aportado al circuito internacional de aguas abiertas. La escuela española ha combinado el talento de los nadadores de piscina que se reconvierten a las aguas abiertas con el de aquellos que se especializan desde el principio en el deporte al aire libre.
La participación española en los Juegos Olímpicos —donde el maratón acuático de 10 km es disciplina desde Pekín 2008— ha ido creciendo, con representantes que compiten con la aspiración de mejorar sus posiciones en el ranking mundial y, en el mejor de los casos, entrar en la lucha por las medallas.
El deporte ante un futuro brillante
La natación en aguas abiertas en España tiene por delante un futuro prometedor. El crecimiento de la base popular —con esas más de 500 pruebas anuales y decenas de miles de participantes— crea el sustrato humano del que emergen los futuros talentos del alto rendimiento. La calidad de los escenarios naturales españoles, la climatología favorable del Mediterráneo y la profesionalización creciente de la organización de pruebas sitúan a España como uno de los países con mayor potencial de desarrollo del deporte en los próximos años.
El reto para la RFEN es canalizar ese crecimiento popular hacia el rendimiento de élite, con programas de tecnificación que permitan identificar y desarrollar los talentos capaces de competir en el circuito World Aquatics y de luchar por medallas olímpicas. La calidad de la escuela española y la tradición acuática del país son bases sólidas sobre las que construir ese futuro.