El ascenso de España en la natación artística es una de las historias más sorprendentes del deporte español de las últimas décadas. Un país sin tradición en la disciplina, con infraestructuras modestas en comparación con las potencias del Este de Europa, se convirtió en el principal desafío al dominio ruso y acumuló una colección de medallas internacionales que ninguna otra nación ha podido igualar estando Rusia en plena forma.
Los orígenes humildes
En los primeros años tras el reconocimiento olímpico de la natación sincronizada en 1984, España era una nación sin presencia relevante en el panorama internacional. El deporte se practicaba en algunos clubes de las grandes ciudades, pero sin el apoyo institucional ni la infraestructura que tenían las potencias del Este o América del Norte.
El cambio comenzó a gestarse en clubes como el Club Natació Sabadell, en Cataluña, que se convirtió en la cuna del deporte de alto rendimiento en España. Fue allí donde se forjó la generación que llevaría a España al podio mundial.
Gemma Mengual: la primera referencia internacional
Gemma Mengual fue la primera española en convertirse en una figura de primer orden en el deporte a nivel mundial. Natural de Sabadell, Mengual comenzó a competir internacionalmente a finales de los años noventa y logró sus primeras medallas en Campeonatos del Mundo a principios de los dos mil.
Su punto más alto llegó en los Campeonatos del Mundo de 2005 y 2007, donde España —con Mengual como figura central— ganó medallas en múltiples categorías, algo que nadie habría considerado posible una década antes. Mengual se convirtió en un modelo para toda una generación de nadadoras españolas que veían en ella la demostración de que España podía competir con las mejores del mundo.
La irrupción de Ona Carbonell
La llegada de Ona Carbonell al equipo sénior a mediados de los años 2000 coincidió con la maduración del proyecto deportivo español. Carbonell, también de Sabadell, tenía una combinación de talento técnico, capacidad atlética y presencia escénica excepcionales. Junto con Mengual formó el dúo más exitoso de la historia del deporte español, y cuando Mengual se retiró, Carbonell continuó su carrera como figura individual y referente del equipo durante más de una década.
Ona Carbonell llegó a acumular 23 medallas en Campeonatos del Mundo —la nadadora con más medallas mundiales en la historia de la disciplina— y múltiples medallas olímpicas. Su palmarés completo incluye oros, platas y bronces en distintas categorías a lo largo de varios ciclos olímpicos (véase el apartado de figuras para más detalles).
El Club Natació Sabadell como motor del deporte
El Club Natació Sabadell merece un lugar especial en la historia del deporte español. No solo fue el club de formación de Mengual y Carbonell, sino que desarrolló una metodología de entrenamiento propia y una cantera que ha proporcionado regularmente nadadoras de nivel internacional a la selección española.
El club organiza además la Copa del Mundo de Sabadell (oficialmente llamada Copa del Mundo de World Aquatics o similares según el ciclo), una de las competiciones internacionales más relevantes del calendario de natación artística, que atrae a los mejores equipos del mundo y se celebra en la ciudad catalana desde finales de los años ochenta.
El reconocimiento internacional
El éxito sostenido de España en natación artística ha cambiado la percepción del deporte en el país. La Real Federación Española de Natación ha invertido progresivamente en el apoyo al deporte, el Consejo Superior de Deportes ha incluido a las nadadoras en sus programas de becas de alto rendimiento, y la cobertura mediática de los grandes campeonatos ha aumentado considerablemente.
Spain ha demostrado que el dominio en la natación artística no es patrimonio exclusivo de las naciones con sistemas deportivos del bloque soviético, sino que puede construirse desde una cultura deportiva diferente, combinando el talento individual con un proyecto técnico sólido y a largo plazo.