La historia de la natación artística a nivel de selecciones nacionales es una historia de dominios sucesivos que reflejan cambios en los programas deportivos nacionales, las inversiones estatales en deporte y la aparición de entrenadoras y deportistas excepcionales en momentos clave.
Estados Unidos: los pioneros olímpicos
Estados Unidos fue la primera potencia olímpica de la natación artística. La tradición que arrancó con Katherine Curtis en los años 30 y se consolidó con décadas de campeonatos nacionales colocó a los equipos americanos como favoritos en el debut olímpico de Los Ángeles 1984. La doble victoria de Tracie Ruiz en el solo y en el dúo fue la culminación lógica de ese liderazgo.
Sin embargo, la hegemonía americana duró poco. A medida que los países del bloque soviético y, más tarde, las potencias asiáticas desarrollaron sus programas, Estados Unidos fue perdiendo terreno en el podio olímpico. Aunque siguen siendo una referencia histórica y educativa del deporte, los equipos americanos llevan décadas sin ganar un oro olímpico en las pruebas principales.
Canadá: la potencia discreta
Canadá es el otro gran protagonista de los inicios del deporte a nivel internacional. Desde el primer campeonato competitivo de Montreal en 1924 hasta las medallas de plata en Los Ángeles 1984 y el oro en equipo de Seúl 1988, Canadá fue una potencia constante en los primeros años del deporte olímpico.
Los equipos canadienses combinaban la solidez técnica heredada de la tradición fundadora con una expresividad artística que los diferenciaba de los modelos más marcialmente precisos de otras tradiciones nacionales. La entrenadora Carolyn Waldo, campeona olímpica individual en Seúl 1988, fue la máxima representante de esa escuela canadiense.
La Unión Soviética y Rusia: la era del dominio
La historia de la Unión Soviética y Rusia en natación artística es simplemente la de la mayor hegemonía deportiva sostenida de la historia del deporte olímpico moderno. Desde el momento en que la URSS irrumpió en el programa olímpico, la tradición ruso-soviética ha ganado prácticamente todo lo que había que ganar.
El modelo soviético y ruso se basa en la combinación de un sistema de entrenamiento estatal intensivo que detecta talentos desde la infancia, una tradición cultural artística que nutre la formación de las deportistas, y el liderazgo de entrenadoras excepcionales. El resultado ha sido una generación tras otra de deportistas que elevan el nivel del deporte entero.
Nombres como Olga Brusnikina, las dos Anastasias, Natalia Ishchenko y Svetlana Romashina representan décadas de dominación que han convertido a Rusia en el referente ineludible del deporte.
Japón: la potencia asiática persistente
Japón ha sido durante décadas la segunda o tercera potencia mundial en natación artística, especialmente en las pruebas de equipo. Los equipos japoneses combinan una disciplina técnica extraordinaria con una capacidad para la innovación coreográfica que ha producido algunas de las rutinas más memorables de la historia.
Japón ha sido constantemente finalista en los grandes campeonatos mundiales y ha ganado medallas olímpicas en múltiples ocasiones. También fue pionero en la incorporación masculina al deporte de alto nivel, con nadadores que participaron en las primeras competiciones internacionales mixtas.
Con la ausencia rusa del programa olímpico de París 2024, Japón fue uno de los grandes candidatos al oro, confirmando que la inversión sistemática en el deporte a lo largo de las décadas tiene resultados concretos en el podio.
China: la nueva potencia emergente
China desarrolló un programa de natación artística de alto nivel más tarde que Japón y Rusia, pero la inversión ha sido masiva y los resultados han llegado a gran velocidad. En los Campeonatos del Mundo de los años 2010 y 2020, los equipos chinos comenzaron a aparecer regularmente en los podios, y en los Juegos de Tokio 2020 ya competían de igual a igual con Rusia.
El estilo chino combina la precisión técnica con una expresividad artística de raíz cultural propia, con referencias a la tradición artística y musical china que dan a sus rutinas un carácter distintivo. Con la exclusión rusa de París 2024, China se convirtió en la gran dominante, ganando los oros disponibles y consolidándose como la nueva potencia de referencia del deporte.
España: la referencia mediterránea
España ocupa un lugar especial entre las potencias europeas no rusas. La selección española ha sido habitualmente finalista en los grandes campeonatos internacionales, con Ona Carbonell como máxima representante de varias generaciones de nadadoras. El trabajo de los clubes nacionales y la continuidad del programa federativo han construido una tradición sólida que coloca a España entre las cinco o seis mejores selecciones del mundo en las competiciones de referencia.
La diversificación actual
La panorámica actual del deporte es más rica y competitiva que en cualquier momento anterior. Ucrania, Italia, Francia, Grecia, España, Kazajistán y varios países asiáticos compiten regularmente por los podios en los grandes campeonatos, lo que augura un futuro más abierto y menos predecible que las décadas de dominio soviético-ruso.