Ryan Lochte es el gran nadador al que la historia ha tratado con cierta injusticia. Con 12 medallas olímpicas y 27 en Campeonatos del Mundo, su palmarés habría sido el más glorioso de cualquier otra generación. Tuvo la mala fortuna de coexistir con Michael Phelps, el nadador más laureado de todos los tiempos, y eso condenó a Lochte a ser presentado siempre como el segundo mejor. En cualquier otra época, habría sido simplemente el mejor.
Infancia en Florida: el entorno natural del campeón
Ryan Steven Lochte nació el 3 de agosto de 1984 en Rochester, Nueva York, aunque creció en Daytona Beach, Florida. Su padre Steve fue su primer entrenador, y su hermana también compitió en natación a nivel universitario. La familia Lochte tenía el deporte acuático en sus genes.
Desde la adolescencia, Lochte mostró unas condiciones físicas excepcionales para la natación: una envergadura enorme respecto a su altura, piernas largas y potentes, y una capacidad aeróbica que le permitía mantener velocidades altísimas en las distancias medias. Se especializó en los estilos —la prueba que combina los cuatro estilos en una sola carrera— y en la espalda, donde sus condiciones biomecánicas eran especialmente favorables.
Compitió en la Universidad de Florida, donde ganó múltiples títulos universitarios y empezó a destacar en el circuito internacional.
El oro de Pekín 2008: por delante de Phelps
El momento más icónico de la carrera individual de Lochte llegó en los Juegos de Pekín 2008, en la final de los 200 metros estilos. Michael Phelps era el favorito absoluto, pero Lochte nadó la carrera de su vida y ganó el oro con un tiempo de 1:54.23, mientras Phelps terminó segundo. Fue uno de los pocos Grandes Premios olímpicos que el dominador de Pekín no se llevó en aquellos juegos donde ganó 8 oros.
Ese triunfo demostró que Lochte era capaz de ganar al mejor, no solo recoger las medallas que Phelps dejaba. Estableció también el récord del mundo en la prueba, una marca que estuvo vigente durante varios años.
El reinado en los Mundiales
Si en los Juegos Olímpicos Lochte vivió inevitablemente a la sombra de Phelps, en los Campeonatos del Mundo fue donde brilló con mayor autonomía. Acumuló 27 medallas en competiciones mundiales, una cifra que pocos nadadores en la historia han alcanzado. En Shanghai 2011 ganó cinco oros mundiales, una actuación que en cualquier otra época habría generado portadas en todo el mundo.
Su dominio en los 200 metros estilos en los Campeonatos del Mundo fue especialmente consistente: fue campeón del mundo en esa prueba en múltiples ediciones y nunca dejó de figurar en los puestos de honor cuando llegaba a la final.
Londres 2012 y el relevo olímpico
En los Juegos de Londres 2012, Lochte completó un palmarés olímpico que consolidó su posición como el segundo mejor nadador de su generación. Ganó el oro en los 200 metros espalda y medallas en relevo, añadiendo capas a un palmarés que ya era extraordinario.
Estilo técnico: la potencia de la espalda
Lo que hacía a Lochte técnicamente singular era la calidad de su estilo espalda, que era la base de su éxito en los estilos. Su batida de pies en espalda era especialmente poderosa, y su rotación de caderas le permitía mantener una posición hidrodinámica excepcional. En mariposa —el segundo estilo de los estilos en orden— tenía también una mecánica de brazada eficiente que le permitía llegar a la vuelta con ventaja sobre la mayoría de rivales.
Su mentalidad competidora era su otro gran activo: Lochte era conocido por rendir bajo presión y por mejorar sus marcas en las grandes competiciones respecto a los entrenamientos, la señal definitiva de un campeón.