La braza es el estilo de natación más antiguo documentado y el único en que los pies no realizan un batido vertical, sino un movimiento de recobro y empuje horizontal simétrico, inspirado en la natación de las ranas. A pesar de ser el más lento, exige una coordinación muy fina entre brazos y piernas, y un sentido del ritmo que no requieren los otros estilos.
El ciclo de la brazada comienza con el cuerpo estirado y los brazos extendidos. Las manos separan hacia afuera y hacia abajo en el agarre, traccionan describiendo un semicírculo y se juntan bajo el pecho para impulsarse hacia delante. Mientras los brazos se recogen, las piernas se doblan y los pies se flexionan hacia afuera; cuando los brazos se extienden, las piernas dan el empuje de rana simultáneamente. La cabeza emerge para respirar en el punto álgido de la tracción de brazos.
La braza tiene reglas estrictas que no admiten asimetrías: cualquier movimiento de piernas o brazos que no sea simultáneo y simétrico puede acarrear descalificación. En competición existe el famoso «pull-out» subacuático tras la salida y los virajes, que permite al nadador hacer una brazada completa bajo el agua aprovechando el impulso. Las pruebas oficiales son los 50, 100 y 200 metros braza.