El crol es el estilo de natación más rápido que existe y, por eso, el predilecto en las pruebas denominadas «estilo libre» en competición oficial. El nadador se desplaza boca abajo con el cuerpo horizontal, alternando los brazos en un movimiento circular de tracción bajo el agua y recuperación sobre ella, mientras las piernas ejecutan un batido continuo de arriba abajo con los pies semiflexibles.
La técnica del crol se apoya en tres pilares: la posición hidrodinámica del cuerpo, la eficacia de la brazada y la coordinación con la respiración. La cabeza debe estar alineada con la columna y apenas sumergida, de modo que la resistencia al avance sea mínima. Cada brazada comienza con la entrada de la mano al agua por delante de la cabeza, continúa con una fase de agarre y tracción en S invertida, y termina con el empuje hacia atrás junto al muslo.
En competición, el crol domina las pruebas de 50, 100, 200, 400, 800 y 1500 metros. También es el estilo que se nada en la última etapa de los relevos 4×100 y 4×200 estilos. Los récords mundiales en estas distancias pertenecen a los nadadores más veloces del planeta, y la prueba de los 100 metros libres es considerada informalmente el «sprint rey» de la natación.