La largada es el término con el que se conoce en gran parte de América Latina el arranque de una carrera de natación, equivalente a lo que en España se denomina «salida». El uso de uno u otro término varía según el país, pero ambos describen el mismo evento: el momento en que los nadadores, a la orden del juez de salida, abandonan el bloque o la pared para iniciar la competición.
El procedimiento de la largada está regulado con precisión por World Aquatics. El juez de salida llama a los nadadores al bloque, da la orden de preparación («a sus marcas» o equivalente en el idioma local) y activa la señal acústica o visual de partida. Cualquier movimiento brusco antes de esa señal puede interpretarse como salida anticipada. En las grandes competiciones, sensores en los bloques miden el tiempo exacto de reacción de cada nadador, lo que permite detectar infracciones con precisión milimétrica.
En el lenguaje coloquial del deporte acuático latinoamericano, «largar» también se usa como verbo: «el nadador largó en séptima posición» significa que partió desde el carril número siete. Esta acepción más amplia convierte la largada en un término que describe tanto el momento del inicio como el ordenamiento de los carriles en la salida.