El mariposa es el segundo estilo más rápido en natación y el más espectacular de ver. Su movimiento característico surge a finales de los años 30 como evolución de la braza: los nadadores descubrieron que sacar ambos brazos por encima del agua era más eficiente, y con el tiempo el reglamento lo codificó como estilo independiente. El nombre se debe al aspecto que ofrecen los brazos al emerger y extenderse a los lados, semejando las alas de una mariposa.
La técnica requiere que los dos brazos entren simultáneamente al agua por delante de la cabeza, tracionen juntos describiendo un movimiento en forma de Y hacia fuera y luego en S hacia dentro, y finalicen el empuje junto a los muslos antes de la recuperación aérea. El cuerpo acompaña con un movimiento ondulatorio que comienza en la cabeza y se transmite hasta los pies, conocido como «patada de delfín». Este ondeo es esencial para generar propulsión complementaria y mantener el ritmo.
La respiración es uno de los puntos críticos: el nadador levanta la cabeza hacia delante (no hacia los lados) aprovechando el impulso del empuje de brazos. En pruebas de 200 metros, muchos nadadores respiran cada dos ciclos para reducir la resistencia. El mariposa penaliza enormemente cualquier error técnico, especialmente en la segunda mitad de la carrera cuando el cansancio afecta la coordinación.