La semifinal es la penúltima ronda competitiva en las pruebas de natación que tienen un sistema de clasificación por fases. El esquema más habitual en grandes campeonatos es: series clasificatorias (o preliminares), semifinales y final. Este sistema garantiza que los nadadores más rápidos del mundo compartan la final, independientemente de la serie en la que hayan competido en fases previas.
Tras los preliminares, los 16 mejores tiempos absolutos acceden a las semifinales. Estas se dividen en dos series de 8 nadadores, distribuidos por carriles según sus tiempos: los 8 primeros en una semifinal y los 8 siguientes en la otra. A continuación, los 8 mejores tiempos de ambas semifinales acceden a la final, y los 8 siguientes disputan la «final B» o final de consolación, que se disputa inmediatamente antes de la gran final.
El orden de los carriles en la final se asigna según los tiempos de las semifinales: el mejor tiempo va al carril 4, el segundo al 5, el tercero al 3, y así sucesivamente en disposición alternada desde el centro hacia los extremos. Esto coloca a los favoritos en el centro de la piscina, donde la visibilidad de los rivales es mayor. La táctica en semifinales suele ser entrar a la final con el mejor carril posible sin sacrificar energía innecesariamente.