Nadar siempre, competir después
Los seres humanos nadan desde tiempos prehistóricos. Pinturas rupestres de más de 7.000 años de antigüedad encontradas en el desierto del Sahara muestran figuras humanas en posición de nado. En el antiguo Egipto, Grecia y Roma, la natación era considerada una habilidad básica que todo ciudadano o soldado debía dominar.
Pero la natación como deporte organizado y reglamentado es mucho más reciente. Las primeras competiciones oficiales se celebraron en Europa en el siglo XIX, y los estilos que hoy conocemos son en su mayor parte desarrollos del siglo XX. La historia de cómo cada estilo apareció, evolucionó y fue regulado es también la historia de cómo la humanidad ha ido comprendiendo mejor la biomecánica del movimiento en el agua.
La braza: el estilo primordial
La braza es el estilo más antiguo y el más intuitivo. Cuando una persona que no ha aprendido a nadar de manera formal se lanza al agua, tiende a moverse de una manera que se parece a la braza: piernas que se doblan y empujan hacia atrás, brazos que se abren y recogen simultáneamente, cabeza por encima o justo en la superficie del agua.
Las primeras competiciones de natación organizadas en Europa, que comenzaron en Gran Bretaña en la primera mitad del siglo XIX, se disputaban a braza. En 1837, la National Swimming Society organizó las primeras carreras formales en Londres. El estilo predominante era el nado de pecho, que en aquella época incluía también variantes que llevaban los brazos lateralmente, lo que recuerda más a lo que hoy llamaría crol.
Durante décadas, la braza dominó la natación competitiva europea. Cuando se fundaron las primeras federaciones internacionales y se establecieron los reglamentos, la braza era el punto de referencia. Las primeras competiciones olímpicas de natación en los Juegos de Atenas 1896 usaban una mezcla de estilos que incluía el nado de pecho como técnica principal.
El crol llega de fuera
El giro más importante en la historia de la natación competitiva llegó a principios del siglo XX, cuando los nadadores europeos se encontraron con técnicas de nado radicalmente diferentes practicadas por pueblos indígenas. El término “crol” viene del inglés crawl (arrastrarse) y describe el movimiento alternado de brazos que caracteriza el estilo.
Los Juegos de San Luis de 1904 son frecuentemente citados como el momento en que el mundo occidental se dio cuenta de que había formas más rápidas de nadar. Nadadores con técnicas próximas al crol mostraron velocidades superiores a las de los nadadores europeos que usaban el nado de pecho. La adopción y el refinamiento del crol por parte de los entrenadores europeos y americanos fue rápida.
Johnny Weissmuller, que ganó cinco medallas de oro olímpicas entre 1924 y 1928 y luego se hizo famoso como actor interpretando a Tarzán, fue uno de los primeros grandes campeones del crol moderno. Su técnica, con el cuerpo horizontal en el agua, la patada de pies continua y la rotación del cuerpo en cada brazada, estableció las bases de lo que hoy conocemos como técnica de crol.
El espalda y la variante olímpica
La natación de espalda, que se realiza con el nadador mirando hacia arriba, fue la segunda disciplina en establecerse como estilo olímpico independiente. Las primeras competiciones de espalda eran relativamente lentas porque los nadadores usaban un movimiento de brazos similar a la braza pero boca arriba.
La evolución hacia el espalda moderno, con los brazos realizando movimientos alternados similares al crol pero en sentido inverso, fue gradual. Ernst Hoppenberg ganó los 200 metros espalda en los Juegos de París de 1900 con una técnica más parecida al nado de pecho que al espalda moderno. Las siguientes décadas vieron la progresiva adopción de la técnica de brazada alternada, mucho más eficiente.
El nacimiento de la mariposa
La historia de cómo nació el estilo mariposa es uno de los episodios más fascinantes de la reglamentación deportiva. Todo empezó con una interpretación creativa de las reglas de la braza.
En los años 30, varios nadadores descubrieron que sacar los brazos simultáneamente del agua en el recobro (el momento en que los brazos avanzan hacia adelante) era más rápido que dejarlos bajo el agua como requería la técnica tradicional de braza. Técnicamente, el reglamento no lo prohibía de manera explícita. Los nadadores que usaban esta técnica, combinada con el movimiento ondulatorio de caderas y pies que hoy caracteriza a la mariposa, empezaron a batir records de braza.
La FINA se enfrentó a una situación incómoda: los records de braza caían sistemáticamente usando una técnica que muchos consideraban un fraude pero que no estaba explícitamente prohibida. La solución fue crear un nuevo estilo. En 1952, la FINA reconoció la mariposa como un estilo independiente, con sus propias reglas y sus propias competiciones. Los Juegos de Melbourne de 1956 fueron los primeros en incluir la mariposa como prueba olímpica oficial.
El estilo individual: la síntesis perfecta
Con los cuatro estilos establecidos, la natación competitiva del siglo XX desarrolló también las pruebas de estilos individual, donde un nadador debe completar la distancia usando los cuatro estilos en un orden específico: mariposa, espalda, braza y crol. Esta prueba exige una versatilidad técnica extraordinaria y pone a prueba todas las capacidades del nadador.
Michael Phelps, el nadador con más medallas olímpicas de la historia, fue también el más grande especialista en los estilos individuales de su generación, ganando cuatro veces el oro olímpico en los 200 metros estilos. Su dominio técnico de los cuatro estilos ilustra perfectamente adónde ha llegado la natación desde aquellas primeras competiciones de braza del siglo XIX.