La natación tiene fama de ser el deporte más completo y uno de los menos lesivos: el agua elimina el impacto con el suelo, reduce el peso corporal y permite trabajar todo el cuerpo de forma armónica. En gran medida, esa fama está justificada. Pero que no haya impacto no significa que no haya lesiones. El sobreuso, la técnica deficiente y los miles de metros acumulados pueden acabar pasando factura a articulaciones, tendones y músculos.
El hombro es la zona más vulnerable del nadador, pero no la única. La rodilla, el cuello, la zona lumbar y hasta los oídos tienen sus lesiones características en este deporte. Conocerlas ayuda a prevenirlas y a detectarlas a tiempo.
Esta guía está pensada para nadadores aficionados y deportistas que practican la natación como actividad principal o complementaria. No sustituye la valoración de un profesional de la salud: ante cualquier dolor persistente o lesión significativa, acude siempre a un médico o fisioterapeuta.
Hombro del nadador (swimmer’s shoulder)
El hombro del nadador es, con diferencia, la lesión más frecuente en la natación. El término engloba principalmente el síndrome de impingement subacromial y las tendinitis de los músculos del manguito rotador, causadas por la repetición del movimiento de brazada.
Por qué ocurre: En el estilo crol, el brazo realiza entre 400 y 800 ciclos de brazada por kilómetro. Cada vez que el brazo se eleva por encima de la cabeza, los tendones del manguito rotador pasan por un espacio estrecho entre el húmero y el acromion (impingement). Con la fatiga, la inflamación y una técnica incorrecta (como una entrada del brazo cruzando la línea central del cuerpo), este rozamiento puede irritar los tendones de forma progresiva.
Síntomas: Dolor en la cara anterior o lateral del hombro, especialmente al elevar el brazo o durante la fase de tracción de la brazada. Puede acompañarse de chasquidos y pérdida de fuerza. En fases avanzadas, el dolor aparece también fuera del agua.
Tiempo de recuperación orientativo:
- Impingement leve / tendinitis inicial: 4-6 semanas
- Tendinitis establecida: 2-4 meses
- Rotura parcial del manguito: 3-6 meses
- Rotura total (cirugía): 6-12 meses
Rodilla del nadador en braza (medial knee pain)
Aunque la natación es un deporte de bajo impacto para las rodillas en la mayoría de estilos, el estilo braza es una excepción. El pateo de braza (“patada de rana”) somete al ligamento colateral medial y a las estructuras internas de la rodilla a un estrés repetitivo en valgo que puede provocar dolor en la cara interna de la rodilla.
Por qué ocurre: Durante el pateo de braza, la rodilla se abre hacia fuera (valgo) y el ligamento colateral medial se estira repetidamente. El exceso de kilómetros en braza, la técnica deficiente del pateo y la falta de flexibilidad de cadera son los principales factores.
Síntomas: Dolor en la cara interna de la rodilla durante o después de nadar braza. Puede aparecer también inflamación localizada. El dolor suele desaparecer con otros estilos de natación.
Tiempo de recuperación orientativo: 2-6 semanas con reducción o eliminación del estilo braza y fisioterapia. En casos más persistentes: hasta 3 meses.
Lesiones cervicales
El cuello es una zona que puede resentirse en nadadores que practican el estilo crol de forma habitual. La respiración lateral implica una rotación repetida de la cabeza que, si no se realiza con una técnica correcta, puede sobrecargar la musculatura cervical y los discos intervertebrales.
Por qué ocurre: Respirar siempre hacia el mismo lado (sin respiración bilateral), mantener la cabeza demasiado elevada o girarla en exceso durante la respiración son los gestos técnicos que más sobrecarga generan en el cuello. El estilo braza también puede afectar al cuello si se eleva la cabeza excesivamente para respirar.
Síntomas: Dolor o rigidez en el cuello, especialmente en la zona posterior y lateral. Puede irradiar hacia el hombro o el brazo (braquialgia) si hay afectación radicular.
Tiempo de recuperación orientativo: Contracturas cervicales leves: 1-2 semanas con fisioterapia. Problemas discales: variable, desde semanas hasta meses según la gravedad.
Otitis del nadador (otitis externa)
La otitis del nadador es una infección o inflamación del conducto auditivo externo causada por la exposición prolongada al agua, que altera el pH y la flora bacteriana normal del oído. No es una lesión muscular o articular, pero es una de las afecciones más habituales y molestas de los nadadores habituales.
Por qué ocurre: El agua que queda atrapada en el conducto auditivo tras nadar crea un ambiente cálido y húmedo ideal para el crecimiento bacteriano (especialmente Pseudomonas aeruginosa). Las piscinas con exceso de cloro pueden irritar la piel del conducto y hacerla más vulnerable. El uso de tapones de oído mal adaptados o introducir objetos en el oído también favorece las infecciones.
Síntomas: Picor, dolor en el oído externo (que empeora al tirar suavemente del lóbulo), sensación de oído tapado, enrojecimiento y posible secreción. En casos graves, el dolor puede ser intenso.
Tiempo de recuperación orientativo: Con tratamiento médico (gotas óticas antibióticas), la mejora suele producirse en 5-7 días. Sin tratamiento, puede cronificarse o extenderse.
Contracturas musculares por sobreentrenamiento
Las contracturas musculares por sobreentrenamiento son frecuentes en nadadores que aumentan el volumen de metros de forma brusca o que no descansan suficientemente entre sesiones. Las zonas más afectadas son la espalda (dorsales, trapecio), los hombros y el cuello.
Por qué ocurre: El exceso de carga sin recuperación adecuada, la deshidratación (que puede ocurrir aunque se esté en el agua) y los desequilibrios musculares son los principales factores. Nadar muchas horas en posición horizontal también puede tensar la musculatura postural.
Síntomas: Sensación de tensión o nudo muscular, dolor localizado a la presión, restricción de movimiento en la zona afectada.
Tiempo de recuperación orientativo: Con descanso, masaje y fisioterapia: 3-10 días. Si no se abordan las causas, tienden a repetirse.
Dolor lumbar en mariposa
El estilo mariposa es el más exigente técnicamente y el que más sobrecarga genera en la columna lumbar. El movimiento ondulatorio del cuerpo implica extensiones repetidas de la columna que, con mucho volumen de entrenamiento, pueden irritar los discos intervertebrales y la musculatura paravertebral.
Por qué ocurre: La hiperextensión lumbar repetida del movimiento de mariposa, combinada con la fatiga y una técnica con demasiada amplitud de ondulación, somete a la columna lumbar a un estrés acumulativo. Los nadadores que practican mariposa de forma intensiva sin suficiente trabajo de core tienen más riesgo.
Síntomas: Dolor lumbar difuso o localizado que aparece o empeora tras sesiones de mariposa. Puede irradiar hacia los glúteos.
Tiempo de recuperación orientativo: Episodios agudos leves: 1-2 semanas. Casos más persistentes o con afectación discal: semanas o meses según la gravedad.
Tabla resumen de lesiones en natación
| Lesión | Zona afectada | Tiempo de recuperación orientativo |
|---|---|---|
| Hombro del nadador (swimmer’s shoulder) | Hombro | 4-6 semanas (leve) / hasta 12 meses (rotura total) |
| Rodilla del nadador en braza | Cara interna de la rodilla | 2-6 semanas / hasta 3 meses |
| Lesiones cervicales | Cuello | 1-2 semanas (contractura) / semanas-meses (discal) |
| Otitis del nadador | Oído externo | 5-7 días con tratamiento médico |
| Contracturas por sobreentrenamiento | Espalda, hombros, cuello | 3-10 días |
| Dolor lumbar en mariposa | Zona lumbar | 1-2 semanas (leve) / semanas-meses (grave) |
Aviso importante
La información de este artículo tiene un carácter puramente orientativo y educativo. Los tiempos de recuperación son estimaciones generales que pueden variar considerablemente según la gravedad de la lesión, la edad del deportista, su nivel de entrenamiento y otros factores individuales. Ante cualquier dolor persistente, limitación de movimiento o lesión significativa, es imprescindible acudir a un médico o fisioterapeuta para obtener un diagnóstico correcto y un plan de tratamiento personalizado. No intentes continuar entrenando a través del dolor sin supervisión profesional.