Nadar en aguas abiertas no es nadar en piscina con más agua. Es un deporte distinto que combina la técnica de natación con la gestión del entorno: las corrientes, el oleaje, la temperatura del agua, la ausencia de líneas en el fondo y la presencia de otros competidores en la salida masiva. Quien llega a las aguas abiertas solo con experiencia en piscina descubre que hay mucho más que aprender.
Orientación sin líneas: el sighting
En piscina, las líneas del fondo y las banderas de los virajes hacen el trabajo de orientación. En aguas abiertas no hay nada. La técnica de orientación se llama sighting y consiste en levantar los ojos (solo los ojos, no la cabeza entera) sobre la línea de agua durante la fase de tracción del brazo para localizar una boya o un punto de referencia en tierra. A continuación, el nadador gira la cabeza a un lado para respirar con normalidad, como si fueran dos movimientos en uno.
Practicar el sighting en piscina es sencillo: nada crol sin mirar el fondo durante 50 metros, levanta los ojos brevemente cada 8 brazadas para ver una marca en el borde de la piscina, y evalúa si sigues recto o te has desviado. La mayoría de los nadadores descubren que derivan más de lo que creen.
Técnica de entrada al agua
En competición, la entrada al agua desde la orilla puede ser un salto de cabeza, un salto de pies o una entrada corriendo según la profundidad. Si el agua es poco profunda, corre hasta que el agua llegue a la rodilla, da dos o tres pasos más con las piernas elevadas (técnica de la valla) y lánzate de cabeza. Si el agua es fría, la inmersión brusca puede provocar un choque térmico: moja la cara y la nuca antes de entrar para que el cuerpo no reaccione al primer chapuzón.
Adaptación al oleaje y a las corrientes
El oleaje lateral te empuja y cambia tu trayectoria. Para compensarlo, aprende a nadar con una ligera inclinación en sentido contrario a la corriente o el viento dominante: si el oleaje empuja hacia la izquierda, oriéntate ligeramente a la derecha. En oleaje de frente, nada con la cabeza más elevada de lo habitual y reduce el largo de la brazada para mantener el ritmo sin tragar agua. En oleaje de espalda (con el agua empujando desde atrás), aprovecha las olas para surfear el impulso y reduce la cadencia de patada.
La salida masiva: cómo posicionarte
La salida masiva es el momento de mayor riesgo de contacto físico. Los nadadores más rápidos deben colocarse en las primeras filas, en el centro si se prefiere el camino corto o en los laterales si se quiere evitar la aglomeración. Para nadadores intermedios, salir en la segunda o tercera fila y ligeramente al lateral es siempre más inteligente que arriesgarse al caos del centro.
Hidratación en carrera
En pruebas largas (más de 5 km), los organizadores colocan boyas con bidones. Para beber sin parar, rueda sobre la espalda en el punto de avituallamiento, bebe en dos o tres sorbos y vuelve a la posición de crol. Practica este giro en piscina hasta que sea automático.
Ejercicios de preparación
- Sighting en piscina: nada 10 x 50 metros haciendo sighting cada 8 brazadas sin desviarte más de medio carril.
- Piscina con gafas tapadas: cubre parcialmente las gafas con cinta para simular la visibilidad reducida de aguas abiertas.
- Salida en grupo: en entrenamientos de aguas abiertas, practica la salida con cinco o seis compañeros para acostumbrarte al contacto y al desorden de los primeros metros.
Las aguas abiertas recompensan la cabeza fría tanto como la forma física. Quien gestiona bien el entorno llega a la orilla mucho mejor que quien solo sabe nadar rápido en piscina.