Si se busca «netball» en internet desde España, los resultados son escasos. Si se hace la misma búsqueda desde Australia, Nueva Zelanda o Jamaica, el netball aparece en portadas de periódicos, programas de televisión en prime time y conversaciones cotidianas sobre deporte. La misma palabra, mundos completamente distintos.
Esta paradoja resume algo fundamental sobre el netball: es uno de los deportes femeninos más practicados del mundo y uno de los menos conocidos fuera de su zona geográfica de influencia.
Las cifras
World Netball habla de más de 20 millones de practicantes en más de 80 países. Para comparar: el rugby union, que sí está en los Juegos Olímpicos, tiene cifras similares de practicantes totales, aunque con una base masculina mucho mayor. El netball es casi exclusivamente femenino y esas 20 millones de practicantes son prácticamente todas mujeres.
En Australia, el netball es el deporte de equipo femenino con más participantes registrada: más de 1,2 millones de jugadoras federadas, lo que equivale a aproximadamente el 5% de la población total del país. En términos proporcionales, es un porcentaje de penetración que pocos deportes de equipo alcanzan en ningún país.
En Nueva Zelanda, el netball compite con el rugby y el críquet como los deportes más identificados con la identidad nacional, pero en el caso femenino es claramente el número uno. En Jamaica, el netball es el deporte femenino más popular por un margen amplio.
El vacío fuera de la Commonwealth
Fuera de la órbita Commonwealth, el netball es prácticamente desconocido. En España, Francia, Alemania, Italia o América Latina, el netball tiene una presencia residual: algunos clubes en grandes ciudades, practicado casi exclusivamente por personas de origen anglosajón o caribeño que viven en esos países.
Esta concentración geográfica extrema es tanto la fortaleza como la limitación del netball. Es un deporte con raíces culturales profundas en sus mercados principales, pero sin la dispersión global que otros deportes femeninos (el fútbol, el baloncesto) han conseguido alcanzar.
El desafío de la visibilidad
El netball sufre una paradoja de visibilidad: es masivamente practicado pero poco seguido mediáticamente a escala global. La Suncorp Super Netball australiana tiene audiencias televisivas significativas en Australia, y los partidos internacionales de la Commonwealth atraen multitudes. Pero ese eco no se proyecta al resto del mundo.
La aspiración olímpica de World Netball tiene mucho que ver con esto: la inclusión en los Juegos Olímpicos sería el catalizador que podría elevar la visibilidad del netball a nivel global y convertirlo en el deporte que su base de practicantes merece.