El netball nació de un malentendido productivo. A finales del siglo XIX, el baloncesto recién inventado por James Naismith viajó de Estados Unidos a Inglaterra llevado por entusiastas que habían visto el nuevo juego o leído las reglas publicadas. El problema fue que las reglas que llegaron eran imprecisas, incompletas o llegaron con errores de traducción. Y cuando los educadores ingleses trataron de jugar con esas reglas incompletas, adaptaron lo que no entendían, eliminaron lo que no les parecía apropiado para sus alumnas, y crearon algo nuevo.
El baloncesto llega a Europa
James Naismith inventó el baloncesto en diciembre de 1891 en Springfield, Massachusetts. En dos o tres años, el juego ya se había difundido por varias ciudades de Estados Unidos a través de la red de escuelas y gimnasios de la YMCA. En 1895, las reglas del baloncesto llegaron a Inglaterra.
Martina Bergman-Österberg, una educadora física sueca que dirigía el Hampstead Physical Training College de Londres, fue una de las primeras en intentar adaptar el baloncesto para sus alumnas. Su versión del juego era ya muy diferente al original: eliminó el bote, redujo el contacto físico y organizó el campo de manera distinta.
Las adaptaciones que cambiaron todo
La transformación del baloncesto en netball no fue una decisión consciente y planificada: fue el resultado acumulado de múltiples adaptaciones educativas. Los motivos fueron varios:
La incomprensión de las reglas originales: algunas versiones de las reglas del baloncesto que llegaron a Inglaterra no mencionaban explícitamente el bote, lo que llevó a jugar sin él desde el principio.
Las convenciones sociales de la época: las mujeres victorianas y eduardianas practicaban deporte con ropa muy diferente a los hombres (faldas largas, corpiños, calzado no deportivo), lo que hacía el bote y el contacto físico difíciles o poco apropiados según los estándares de la época.
El enfoque educativo: Bergman-Österberg y otras educadoras físicas de la época buscaban un juego que desarrollase la coordinación, el trabajo en equipo y la agilidad, no la competición física directa.
Las primeras reglas escritas del netball
En 1901, la Women’s Basketball Association publicó las primeras reglas escritas específicas para el netball en Inglaterra, con las características que hoy reconocemos: sin bote, posiciones con zonas restringidas, y sin tablero detrás del aro. El nombre «netball» (de «net» y «ball», por la red del aro) comenzó a usarse en ese período para distinguir claramente el nuevo juego del baloncesto americano.
Las reglas siguieron evolucionando durante las primeras décadas del siglo XX, con la incorporación de los tercios del campo, la regla de los 3 segundos y el sistema de siete posiciones que hoy define el deporte. No fue hasta 1960 cuando se unificaron las reglas internacionalmente con la fundación de la International Federation of Netball Associations (hoy World Netball), que se reunió en la primera conferencia internacional en Ceilán (actual Sri Lanka).
El netball como instrumento educativo
Durante las primeras décadas del siglo XX, el netball se extendió principalmente a través del sistema educativo femenino del Imperio Británico. Las escuelas de educación física formaban profesoras que exportaban el juego a los países de la Commonwealth cuando eran enviadas a trabajar como maestras o cuando regresaban a sus países de origen. Este canal educativo explica por qué el netball se practicó durante décadas casi exclusivamente en escuelas y universidades, y por qué su expansión siguió exactamente el mapa del Imperio Británico.