Los claros son aperturas en la cubierta forestal: zonas sin árboles, o con cobertura arbórea muy escasa, que crean islas de luz y vegetación diferente dentro del bosque. En orientación deportiva, los claros son rasgos de navegación muy valiosos porque son visibles desde lejos, claramente representados en el mapa con el color amarillo y fáciles de identificar tanto en la realidad como en el papel.
En la simbología del mapa IOF, el color amarillo tiene gradaciones que representan distintos tipos de apertura. El amarillo sólido intenso indica un campo, pradera o zona completamente despejada. El amarillo tramado o punteado representa vegetación baja —helechos, brezos, matorral joven— que no tiene cobertura arbórea pero que puede dificultar la visibilidad y el desplazamiento. Esta distinción es tácticamente relevante: un claro de amarillo intenso invita a cruzar; un claro de matorral denso puede ser más lento de atravesar que el bosque circundante.
En terrenos de orientación, los claros cumplen varias funciones tácticas. Son rasgos de referencia excelentes porque un corredor puede detectarlos desde decenas de metros dentro del bosque por el cambio de luz. Son buenos attack points si están situados cerca de un control. Y son también buenas líneas de catching feature si están en la trayectoria de aproximación.
La decisión de cruzar un claro o bordearlo es una de las elecciones tácticas más frecuentes en orientación. Cruzar es la ruta más directa pero no siempre la más rápida: si el claro es de matorral denso, borde de bosque abierto puede ser más veloz. Los orientadores experimentados aprenden a leer el tipo de claro en el mapa y a estimar la velocidad relativa de cruce versus bordeo antes de tomar la decisión.