El knoll —montículo— es una de las posiciones de control más clásicas y reconocibles de la orientación deportiva. Se trata de una pequeña elevación aislada del terreno, perfectamente definida, cuya cima emerge claramente sobre el terreno circundante. Puede tener forma redondeada, alargada o irregular, pero siempre es un rasgo puntual y específico dentro del paisaje.
En el mapa de orientación, el knoll aparece como una o varias curvas de nivel cerradas y concéntricas. Si el montículo es lo suficientemente grande para ser representado con curvas de nivel completas, aparecerá con la forma circular característica; si es muy pequeño, se representa con un símbolo especial de punto negro o con una curva auxiliar (línea punteada). Los mapas de orientación de alta calidad representan knolls de apenas 0,5-1 metro de altura, lo que da una idea de la extraordinaria precisión cartográfica de estos documentos.
La baliza colocada en un knoll suele estar en su cima, aunque la descripción de control puede especificar el lado norte, sur, este u oeste si el montículo es alargado o si hay varias balizas cercanas. En terrenos densamente poblados de knolls —como ciertas áreas de Escandinavia con terrenos glaciares llenos de pequeñas elevaciones y depresiones—, distinguir el knoll correcto entre docenas de similares es uno de los ejercicios de lectura de mapa más exigentes de la orientación.
Precisamente por esa exigencia, los terrenos con alta densidad de knolls y re-entrants son los preferidos de la élite mundial: permiten diseñar recorridos de gran dificultad técnica sin necesidad de grandes distancias ni desniveles extremos.