«Eres el mayor atleta del mundo». Con estas palabras, el rey Gustavo V de Suecia dirigió en el podio de Estocolmo 1912 la frase que quedaría grabada para siempre en la historia del atletismo. Desde entonces, cada campeón olímpico del decatlón hereda ese título no oficial y enormemente debatido: el mejor atleta del mundo.
El origen del título
La historia es bien conocida: Jim Thorpe, nativo americano de la nación Sac and Fox, ganó el decatlón y el pentatlón de los Juegos de Estocolmo 1912 con una dominancia tan aplastante que el monarca sueco, al entregarle la medalla, pronunció la frase que definiría al campeón del decatlón para siempre. Thorpe respondió con una sencillez que se ha convertido en parte del mito: «Gracias, rey».
Desde 1912, el apodo se ha mantenido vivo. Cada nueva generación de periodistas y comentaristas ha reproducido la misma fórmula al referirse al campeón olímpico del decatlón, hasta convertirla en una parte inseparable del imaginario deportivo de las pruebas combinadas.
¿Tiene fundamento el título?
La defensa científica del título es sólida. El decatlón mide:
- Velocidad explosiva: 100m, 110m vallas
- Velocidad resistencia: 400m
- Resistencia aeróbica: 1500m
- Potencia de salto vertical: salto de altura
- Potencia de salto horizontal: salto de longitud
- Potencia muscular con giro: lanzamiento de disco, lanzamiento de peso
- Coordinación técnica de lanzamiento: jabalina
- Fuerza-velocidad con extrema técnica: salto con pértiga
Ninguna otra prueba deportiva individual exige simultáneamente excelencia en velocidad corta, velocidad larga, resistencia aeróbica, fuerza explosiva, coordinación neuromuscular fina y potencia muscular. En ese sentido, el decatleta es objetivamente el atleta más completo que existe en el atletismo de pista y campo.
Las objeciones al título
La crítica más razonable al título es que «atleta completo» no significa «el mejor atleta del mundo» en sentido absoluto. Un velocista de 100m es más rápido que cualquier decatleta. Un lanzador de peso es más potente. Un maratoniano tiene más resistencia. El decatleta es el más equilibrado, pero el «mejor» depende de qué parámetro se usa como referencia.
También hay que tener en cuenta que el decatlón no mide todas las capacidades atléticas: no incluye la natación, la resistencia de muy larga duración, la habilidad técnica de deportes como el golf o la gimnasia, ni las capacidades de reacción de las artes marciales.
El debate con otros deportes
El triatlón reclama a sus campeones como los atletas más completos porque exige tres disciplinas distintas (natación, ciclismo, carrera). El CrossFit Games tiene su propio «Fittest on Earth» basado en pruebas de alta intensidad variadas. El pentatlón moderno (esgrima, equitación, natación, tiro y carrera de campo) también reclama la versatilidad suprema.
Todos estos argumentos son válidos en sus contextos. La ventaja del decatlón es la pureza atlética: mide capacidades físicas fundamentales del cuerpo humano, sin ventajas de equipamiento sofisticado o destreza técnica especializada de deportes alternativos. Y lleva más de un siglo haciéndolo en el escenario más importante del deporte mundial.