La historia del heptatlón femenino es más corta que la del decatlón masculino, pero igualmente rica en leyendas, récords imbatibles y momentos que han trascendido el ámbito deportivo. Desde su introducción en 1984 hasta las actuales competidoras de nivel mundial, el heptatlón ha producido algunas de las mejores atletas de la historia.
Del pentatlón al heptatlón: Los Ángeles 1984
Las mujeres compitieron en el pentatlón olímpico desde los Juegos de Munich 1972. El programa de cinco pruebas (100m vallas, salto de altura, lanzamiento de peso, salto de longitud y 800m) fue considerado insuficiente por World Athletics, que en 1981 aprobó la sustitución por el heptatlón de siete disciplinas, añadiendo el 200 metros y el lanzamiento de jabalina.
Los primeros Juegos con el nuevo formato fueron Los Ángeles 1984, donde la australiana Glynis Nunn ganó el oro. Curiosamente, Jackie Joyner (todavía sin el apellido Kersee) quedó segunda por apenas 5 puntos, en lo que fue uno de los duelos más ajustados de la historia del heptatlón inaugural.
Jackie Joyner-Kersee y el récord del mundo eterno (1988)
Jackie Joyner-Kersee es, sin discusión posible, la heptatleta más grande de la historia. Nacida en East St. Louis, Illinois, en una familia humilde, superó las dificultades económicas para convertirse en la mejor atleta femenina de su generación.
En los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 realizó la actuación combinada más brillante de la historia: 7.291 puntos, un récord del mundo que sigue vigente más de 35 años después. Sus marcas individuales en ese heptatlón histórico incluían 12,69s en los 100m vallas, 1,86m en altura, 15,80m en peso, 22,56s en los 200m, 7,27m en longitud, 45,66m en jabalina y 2:08,51 en los 800m. Cada una de estas marcas hubiera sido respetable en una prueba individual.
Cuatro años después, en Barcelona 1992, Joyner-Kersee repitió el oro olímpico. En los mismos Juegos ganó también el bronce en el salto de longitud individual. La longitud era su disciplina favorita y hubiera podido centrarse en ella para ganar múltiples medallas, pero prefirió el desafío mayor del heptatlón.
La era carolina: Klüft sin derrota
A principios del siglo XXI emergió la sueca Carolina Klüft como la sucesora del trono de Joyner-Kersee. Entre 2003 y 2007 Klüft ganó tres Campeonatos del Mundo consecutivos (París 2003, Helsinki 2005, Osaka 2007) y el oro olímpico en Atenas 2004. Lo más extraordinario de su dominio es que nunca fue derrotada en un heptatlón completo durante su etapa de reinado. Cuando se retiraba del heptatlón en 2007 para centrarse en las pruebas individuales de velocidad y saltos, lo hacía en la cima absoluta, sin haber conocido la derrota.
Jessica Ennis-Hill y el oro en casa (2012)
Los Juegos de Londres 2012 pusieron el foco del atletismo británico en Jessica Ennis-Hill. Nacida en Sheffield, Ennis-Hill había sido campeona mundial en Berlín 2009 y era la gran favorita para el oro olímpico en su propio país. La presión era inmensa: su imagen decoraba carteles por todo el Reino Unido.
Ennis-Hill respondió con una actuación que unió a toda Gran Bretaña. El primer día del heptatlón fue sublime, el segundo confirmó su superioridad y el público del Estadio Olímpico vivió uno de los momentos más emocionantes de aquellos Juegos. Regresó al atletismo tras la maternidad y ganó dos títulos mundiales más (Moscú 2013 y Pekín 2015), demostrando una longevidad y una determinación excepcionales.
La nueva generación: Thiam y Johnson-Thompson
Desde mediados de la década de 2010, el heptatlón está protagonizado por la belga Nafissatou Thiam (dos oros olímpicos en Río 2016 y Tokio 2020) y la británica Katarina Johnson-Thompson (campeona del mundo en Doha 2019). Ambas han llevado las marcas por encima de los 7.000 puntos de forma regular, aunque el récord de Joyner-Kersee sigue siendo el Everest del heptatlón femenino.