Hay un antes y un después de Jackie Joyner-Kersee en el heptatlón femenino. Antes de Joyner-Kersee, el heptatlón era una disciplina relativamente nueva en el programa olímpico y sus mejores marcas rondaban los 6.700 puntos. Después de ella, la referencia se trasladó a los 7.291 puntos de Seúl 1988 —un registro que lleva más de tres décadas sin ser superado.
El heptatlón antes de Joyner-Kersee
El heptatlón femenino fue incluido en el programa olímpico en Los Ángeles 1984, sustituyendo al pentatlón de cinco pruebas. La primera campeona olímpica fue la australiana Glynis Nunn, que marcó 6.390 puntos. En ese mismo campeonato, una joven Jackie Joyner, de 22 años, quedó segunda con 6.385 puntos —apenas 5 puntos menos— en lo que sería un aviso del futuro.
La construcción de la dominancia
En los años siguientes, Joyner —que se casó en 1986 con su entrenador Bob Kersee y adoptó el apellido compuesto— fue mejorando sistemáticamente sus marcas en todas las pruebas del heptatlón. La relación entrenador-atleta era única: Kersee conocía a Joyner mejor que nadie y diseñó un programa de entrenamiento que explotaba al máximo su versatilidad.
En 1986 y 1987, Joyner-Kersee fue batiendo el récord del mundo progresivamente, marcando 7.148 puntos en el Campeonato del Mundo de Roma 1987 (su primer título mundial).
El récord de Seúl 1988: 7.291 puntos
El momento cumbre llegó en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. El 23 y 24 de septiembre, Joyner-Kersee realizó el heptatlón más completo de la historia: 100m vallas en 12,69, altura de 1,86m, peso de 15,80m, 200m en 22,56s (primer día), y longitud de 7,27m, jabalina de 45,66m y 800m en 2:08,51 (segundo día).
El total de 7.291 puntos superó en 202 puntos su propio récord anterior y estableció una marca que ninguna heptatleta ha conseguido superar en los más de 35 años transcurridos desde entonces. El récord de Joyner-Kersee es el más longevo de las pruebas combinadas y uno de los más duraderos del atletismo mundial.
El dominio continúa: Barcelona 1992
En los Juegos de Barcelona 1992, Joyner-Kersee ganó su segundo oro olímpico en heptatlón, aunque con una puntuación considerablemente inferior a su récord (6.837 puntos). La victoria confirmó su dominio absoluto de la disciplina durante ocho años.
El impacto histórico
La huella de Joyner-Kersee en el heptatlón es comparable a la de Daley Thompson en el decatlón, pero con una dimensión adicional: su récord es mucho más longevo. Las mejores heptatletas posteriores —Sabine Braun, Eunice Barber, Carolina Klüft, Jessica Ennis-Hill, Nafissatou Thiam— han llegado al máximo a los 7.013 puntos (Thiam, 2019), todavía 278 puntos por debajo del registro de Seúl 1988.