La historia del decatlón es la historia de una sucesión de atletas que han redefinido los límites de lo que un ser humano puede hacer en dos días. Cada generación ha producido su campeón, y cada campeón ha elevado la lista tanto en marcas como en el imaginario deportivo mundial.
Bob Mathias: el adolescente prodigio (1948)
La historia de Bob Mathias es casi inverosímil. En la primavera de 1948, el entrenador de atletismo de su instituto en Tulare, California, le sugirió que intentara el decatlón. Mathias apenas conocía algunas de las disciplinas. Cuatro meses después, con 17 años, competía en los Juegos Olímpicos de Londres y ganaba el oro. Fue el primer atleta olímpico de la historia en ganar el decatlón sin haber competido en él más de dos o tres veces antes.
Cuatro años después, en Helsinki 1952, Mathias repitió el oro con una puntuación muy superior, confirmando que su victoria londinense no había sido un accidente. Se retiró siendo el decatleta más dominante de su época.
Rafer Johnson y el duelo de los derechos civiles (1960)
Los Juegos de Roma 1960 dieron al decatlón uno de sus capítulos más cargados de simbolismo. Rafer Johnson, afroamericano de California, compitió directamente contra C.K. Yang, su compañero de entrenamiento en UCLA y representante de Taiwán. Los dos amigos se batieron en un duelo de dos días en el que la clasificación cambió en múltiples ocasiones. Johnson ganó finalmente por 58 puntos. La amistad entre ambos sobrevivió a la rivalidad deportiva y los dos se convirtieron en embajadores del atletismo durante décadas.
Bruce Jenner y la fiebre del decatlón americano (1976)
Los Juegos de Montreal 1976 tenían al decatlón en el centro de la atención mediática estadounidense. Bruce Jenner ganó el oro con un récord del mundo de 8.618 puntos ante un estadio entregado. La imagen de Jenner con la bandera americana en su vuelta de honor se convirtió en uno de los iconos del deporte de los años 70. Su cara apareció en las cajas de cereales Wheaties y se convirtió en el deportista más reconocido de su generación en los EE.UU. Su vida posterior, incluyendo su transición de género como Caitlyn Jenner, añadió una dimensión social compleja a un legado deportivo indiscutible.
Daley Thompson: el rey de los 80
Los Juegos de Moscú 1980 y Los Ángeles 1984 pertenecieron a Daley Thompson, hijo de padre nigeriano y madre escocesa criado en el sur de Londres. Thompson no solo ganó en ambas ocasiones: batió el récord del mundo en los dos campeonatos y dominó el decatlón europeo con una arrogancia carismática que lo convirtió en uno de los atletas más populares y polémicos de Gran Bretaña. Su rivalidad con el alemán Jürgen Hingsen es uno de los grandes duelos del atletismo de la Guerra Fría.
Dan O’Brien y el récord de 1992
Dan O’Brien no llegó a los Juegos de Barcelona 1992 por haber fallado el salto con pértiga en el trials norteamericano de clasificación, una de las historias más trágicas del atletismo americano. Sin embargo, ese mismo año estableció el récord del mundo con 8.891 puntos en Talence, una actuación que lo restituyó como el mejor decatleta del mundo. Ganó el oro olímpico en Atlanta 1996, donde pudo culminar su carrera como merecía.
Ashton Eaton: el atleta perfecto del siglo XXI
Ashton Eaton representó la síntesis definitiva del decatleta moderno. Velocista de nivel mundial (corrió los 100m en 9,96s dentro de un decatlón), saltador excepcional y resistente de primer orden, Eaton ganó los oros olímpicos de Londres 2012 y Río 2016, y estableció el récord del mundo en 9.045 puntos en los Juegos de Pekín 2015. Fue el primero en bajar de la barrera psicológica de los 9.000 puntos y se retiró en 2017 como el decatleta más completo que ha visto el atletismo.