Los pioneros escandinavos y el estilo que lo cambió todo
La historia del rally profesional no puede contarse sin reconocer la deuda colosal que el deporte tiene con los pilotos escandinavos de los años 60 y 70. Finlandeses y suecos como Hannu Mikkola, Stig Blomqvist, Björn Waldegård y Markku Alén introdujeron un estilo de conducción que revolucionó el deporte: el «four wheel drift» escandinavo, en el que el coche se mantiene en un ángulo lateral controlado a través de las curvas, era la forma más rápida de recorrer las pistas de tierra y gravilla que predominaban en las pruebas más importantes del WRC.
Esta técnica, que a primera vista parece descontrolada pero que exige una precisión extrema en el manejo del volante, el acelerador y el freno, nació de la necesidad. Los pilotos finlandeses aprendían a conducir en invierno, sobre nieve y hielo, desde que eran niños. La nieve y el hielo, que reducen drásticamente la tracción, enseñan a controlar el sobreviraje con una naturalidad que resulta imposible de adquirir en condiciones normales. Cuando estos pilotos se subían a un coche de rally en tierra o gravilla, aplicaban instintivamente las técnicas aprendidas en la nieve y el resultado era espectacular.
Carlos Sainz: el embajador español del rally
En la historia del rally mundial, Carlos Sainz ocupa un lugar de honor como el piloto no escandinavo que más cerca estuvo de igualar la supremacía nórdica. «El Matador», nacido en Madrid en 1962, llegó al WRC en 1988 procedente de los rallies nacionales y en muy poco tiempo se situó entre los mejores del mundo. Sus dos títulos mundiales, en 1990 y 1992, fueron el fruto de una combinación de velocidad, fiabilidad y una capacidad táctica excepcional que le permitía extraer el máximo de cada coche y gestionar sus recursos a lo largo de la temporada.
La carrera de Carlos Sainz en el WRC fue además extraordinariamente larga y consistente. Siguió compitiendo al máximo nivel durante más de veinte años, acumulando victorias en pruebas tan distintas como el Rally de Montecarlo (asfalto nevado y helado), el Rally de Finlandia (pistas de tierra a velocidades altísimas) o el Safari Rally (caminos africanos de extrema exigencia mecánica). Su posterior éxito en el Dakar —que ganó en cuatro ocasiones— confirmó que era un piloto completo capaz de adaptarse a cualquier condición y formato de competición.
Sébastien Loeb: nueve títulos de dominio absoluto
Si hay un nombre que define el rally del siglo XXI en sus primeras décadas, ese es el de Sébastien Loeb. El alsaciano, nacido en 1974, es el piloto con más títulos mundiales de la historia del WRC y uno de los deportistas más dominantes de la historia del motor. Entre 2004 y 2012, Loeb ganó nueve campeonatos mundiales consecutivos con Citroën, una racha de dominio que solo puede compararse con las grandes dinastías de otros deportes.
Lo que hacía a Loeb diferente de sus rivales no era una cualidad específica sino la suma de todas: era rápido en asfalto y en tierra, consistente a lo largo de temporadas enteras, infalible en los momentos de presión y capaz de extraer de cada coche un rendimiento que sus propios ingenieros a veces no sabían cómo había conseguido. Sus rivales —Marcus Grönholm, Petter Solberg, Robert Kubica, Mikko Hirvonen— eran todos pilotos excelentes, pero Loeb los superaba año tras año con una regularidad que acabó pareciendo inevitable.
El Rally de Finlandia: la catedral de la velocidad
Entre todos los rallies del calendario del WRC, ninguno ocupa un lugar tan especial en el imaginario del deporte como el Rally de Finlandia, celebrado cada año en agosto en los alrededores de Jyväskylä. Este rally, conocido como «el Gran Premio de los rallies» por la velocidad media extremadamente alta de sus tramos, es la prueba favorita de los pilotos más atacantes y la pesadilla de los más prudentes. Las pistas de gravilla finlandesas, perfectamente preparadas y con saltos que lanzan los coches literalmente por los aires, ofrecen el espectáculo más puro y espectacular del WRC.
El Rally de Finlandia es el feudo tradicional de los pilotos locales: la lista de ganadores de la prueba está dominada casi en exclusiva por finlandeses, con Tommi Mäkinen, Marcus Grönholm, Jari-Matti Latvala y Kalle Rovanperä como los grandes vencedores de las últimas décadas. El joven Rovanperä, nacido en 2000 y que se convirtió en el campeón del mundo más joven de la historia en 2022, ganó el Rally de Finlandia ante su público en una actuación que el país acogió como una fiesta nacional. El rally sigue siendo, décadas después de su creación, el deporte de masas más popular de Finlandia.