El rugby tiene uno de los mitos fundacionales más simpáticos del deporte mundial: un chico que hizo trampa y, sin saberlo, inventó un deporte que juegan 300 millones de personas. La realidad histórica es más complicada, pero la leyenda de William Webb Ellis sigue siendo el corazón de la identidad rugbística.
La leyenda de 1823
En 1823, en los campos del Rugby School de la ciudad inglesa de Rugby, un estudiante llamado William Webb Ellis habría cogido el balón durante un partido de fútbol y, en lugar de golpearlo como exigían las reglas, habría salido corriendo con él en los brazos. Una trampa. Una ruptura del reglamento que, según la leyenda, inspiró un deporte completamente nuevo.
La historia es encantadora pero problemáticamente inverificable. El único testimonio directo de este supuesto evento fue recogido más de 50 años después del hecho, cuando el propio Webb Ellis ya había fallecido. Los historiadores del deporte llevan décadas señalando que el rugby no nació de un momento de inspiración repentina sino de una evolución gradual de las reglas del fútbol que se practicaba en las escuelas inglesas.
Lo que sí es cierto es que diferentes colegios británicos tenían diferentes versiones del fútbol, y la del Rugby School permitía coger el balón en ciertos casos. La codificación de esas diferencias fue lo que eventualmente separó el rugby del fútbol.
El trofeo que lleva su nombre
Independientemente de la verdad histórica, la leyenda de Webb Ellis es tan poderosa que la Copa del Mundo de Rugby se llama oficialmente Trofeo William Webb Ellis desde la primera edición del torneo en 1987. Quien levanta esa copa sostiene el nombre de un hombre cuyo papel real en la historia del deporte es, en el mejor caso, incierto.
Webb Ellis tuvo una vida completamente alejada del rugby después de sus años escolares. Se ordenó sacerdote anglicano y murió en 1872 en Francia, sin haber mostrado ningún interés público por el deporte que supuestamente fundó.
El primer partido internacional y sus reglas extrañas
El primer partido internacional de rugby de la historia se disputó el 27 de marzo de 1871 en Edimburgo entre Escocia e Inglaterra. Escocia ganó por un try y un goal contra un goal inglés. Pero lo que llama la atención de ese partido no es el resultado: es que se jugó con 20 jugadores por equipo (no 15 como ahora) y que las reglas eran tan diferentes a las actuales que muchos expertos dudan de que pueda llamarse rugby propiamente dicho.
En ese primer internacional no existía el sistema actual de puntuación. Un “try” (ensayo) no valía puntos por sí mismo: solo era un intento de dar una patada a portería. Lo que puntuaba era el posterior golpe a palos. El término “try” viene precisamente de “intentar” (to try) chutar.
Cómo el rugby se extendió por el Imperio Británico
El rugby siguió el mapa del Imperio Británico. Soldados, marineros, misioneros y comerciantes llevaron el deporte a Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Argentina y el Pacífico Sur a lo largo del siglo XIX. En algunos de esos lugares arraigó de tal forma que superó al fútbol en popularidad.
Nueva Zelanda es el caso más extremo: el rugby es prácticamente la religión nacional. Los All Blacks son el equipo deportivo con mayor porcentaje de victorias de la historia del deporte de equipo: han ganado más del 77% de todos los partidos internacionales que han jugado desde que empezaron los registros. Ningún otro equipo nacional de ningún deporte se acerca a esa cifra.