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Rugby

Un deporte de contacto, estrategia y trabajo en equipo: cada jugada cuenta.

Las reglas más extrañas del rugby que pocos conocen

El rugby tiene reglas que desconciertan incluso a los aficionados veteranos: el mark, la ley de la ventaja y situaciones que parecen sacadas de otro mundo.

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El rugby union es uno de los deportes con el reglamento más complejo y con más excepciones del mundo deportivo. Sus 22 leyes oficiales, más sus subreglas y aplicaciones, generan situaciones que desconciertan a aficionados de toda la vida. Algunas de estas reglas son lógicas cuando se explican; otras parecen sacadas de una sesión legislativa medieval.

El scrum: física y poder en ocho jugadores

El scrum es la jugada más característica del rugby y también la más incomprensible para los no iniciados. Ocho jugadores de cada equipo se abrazan en formación y empujan unos contra otros mientras el medio melé introduce el balón en el túnel central.

Lo que no sabe mucha gente es que el equipo que introduce el balón casi siempre gana el scrum, porque el medio melé introduce el balón ligeramente ladeado hacia su propio hooker. Esto hace que el scrum sea, en la práctica, una formalidad táctica más que una verdadera disputa de balón. La ventaja de la introducción equivale a la del saque en tenis.

Aun así, los equipos invierten enormes esfuerzos en su juego de scrum porque un buen scrum puede generar penaltis si el rival empuja irregularmente o se cae. En el rugby del hemisferio sur, los árbitros son más permisivos con la caída del scrum; en Europa son más estrictos. Este “estilo” arbitral es fuente inagotable de debates.

La ley de la ventaja: el árbitro que deja jugar

Una de las reglas más sofisticadas del rugby es la ley de la ventaja. Cuando hay una infracción, el árbitro no detiene el juego automáticamente. Primero observa si el equipo no infractor puede beneficiarse de la continuación. Solo si después de varios segundos no hay ventaja clara, retrocede y pita la infracción original.

Esto crea situaciones absurdas para el espectador casual: el árbitro levanta el brazo indicando que ha visto una falta pero no pita, y el juego continúa durante 10 o 15 segundos más antes de que decida si parar o no. Es la regla que da mayor fluidez al juego pero también la que genera más confusión.

El árbitro tiene plena discreción para determinar qué constituye “ventaja suficiente”. No hay un tiempo máximo establecido ni una distancia mínima. Dos árbitros diferentes pueden tomar decisiones opuestas en situaciones idénticas, lo que hace que el rugby sea especialmente dependiente del criterio arbitral.

El jugador que puede hablar con el árbitro

En rugby solo el capitán del equipo puede dirigirse directamente al árbitro para pedir explicaciones sobre una decisión. Si cualquier otro jugador habla con el árbitro sin permiso del capitán, puede recibir una penalización. Esta norma, que en la práctica no siempre se aplica con rigidez, diferencia radicalmente el ambiente del rugby del del fútbol.

La cultura del rugby tiene una relación diferente con la autoridad arbitral. Históricamente, protestar una decisión del árbitro era considerado un deshonor. Los jugadores decían “yes, sir” al árbitro incluso cuando no estaban de acuerdo. Esa cultura se ha erosionado en el rugby profesional moderno, pero todavía existe más que en cualquier otro deporte de contacto.

Tarjetas amarillas que valen más de diez minutos

La tarjeta amarilla en rugby envía a un jugador al banquillo de pecadores durante 10 minutos. A diferencia del fútbol, donde el jugador expulsado temporalmente no puede ser sustituido, en rugby el equipo puede optar por sustituir a ese jugador con uno del banco mientras dura la sanción. Sin embargo, el jugador sancionado no puede volver al campo una vez sustituido.

En 2023 se introdujo el Bunker Review para las tarjetas rojas: si el árbitro muestra tarjeta roja durante el partido, el equipo sancionado puede solicitar una revisión en el descanso. Si la revisión determina que la tarjeta fue excesiva, puede rebajarse a amarilla y el jugador puede volver. Es una de las innovaciones más polémicas del rugby moderno.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el mark en rugby?
El mark es una regla que permite a un jugador que recibe un balón en el aire dentro de su propia área de 22 metros gritar '¡mark!' en el momento de la recepción. Si lo hace correctamente, el juego se detiene y el equipo obtiene un golpe libre sin que puedan ser placados.
¿Puede un equipo de rugby seguir jugando con menos de 15 jugadores?
Sí. A diferencia del fútbol, en rugby no existe un número mínimo de jugadores para seguir jugando. Si un equipo acumula muchas tarjetas rojas o lesiones, puede continuar con 13, 12 o incluso menos jugadores, aunque en esas condiciones ganar es prácticamente imposible.
¿Qué pasa si el balón de rugby toca al árbitro?
Si el balón toca al árbitro durante el juego vivo y cambia significativamente la jugada (por ejemplo, llega a un jugador que no habría recibido el pase de otro modo), el árbitro puede detener el juego y ordenar un scrum para reiniciar. El árbitro es considerado parte del terreno de juego.

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